28 de mayo de 2012

Cada uno de nosotros, instrumentos de Dios, para hacer el bien.

              ¿No ardía acaso nuestro corazón 
                          mientras nos hablaba en el camino?
(Lc 24, 32)

Sinceramente, estuve pensando todo el día en vos. Pensando cómo contarte esto. 
Algo me desafiaba por dentro. Una voz... 
Me decía constantemente "dale, escribí", "contales lo que sentís", "animate".
Esto me llevó a descubrir con el paso de las horas, que no fue "algo" sino "alguien".
Fue Dios, estoy seguro. 

Y vos me dirás: ¡¡Ahh, si...!! ¿¿y cómo sabés eso??.

Te aseguro que una sola señal te basta, para darte cuenta que eso que vivís cada día, es de Dios: el estado de tu corazón. Cuando las cosas son de Dios, tu corazón arde, se prende fuego por dentro, buscás calmarlo pero por el contrario quema mucho más.
Es Él, te lo aseguro. Es Él que, como a los discípulos de Emaús, te hace arder el corazón con su sola presencia. En la naturaleza, en las cosas sencillas de cada día, en un abrazo que se funde entre dos amigos, en el amor -de verdad- que se tienen los novios, los esposos.
Vos tenés la posibilidad de sentir esto CADA DÍA DE TU VIDA. Sólo hay que callarse un poco más, dejar de hablar tanto por dentro  llenando de ruidos el alma, para dar paso al Señor. Cuando Él entra, ¡viene para quedarse!.

Obviamente, habrá días que arda más que otros. Habrá días que no lo sientas tanto. No porque Él no esté allí, sino porque seguramente no estés sintonizando su canal. 
El hecho de vivir tan inmersos en el mundo hace que a veces nos ahoguemos en miles de actividades. Cuando esto sucede, podemos olvidar el motivo por el cual hacemos todas las cosas, hasta incluso el motivo de nuestra existencia. 
Sin embargo Él no se va. Atiende las 24 horas. Esto debe quedarte clarito.

En fin... volviendo, te comentaba...
Durante la semana que pasó me inquieté por algunas cosas que se fueron dando en cadena. Venía creciendo gradualmente. Un enfriamiento espiritual quizás. Esto traía como consecuencia visiones un tanto pesimistas sobre algunas cosas, un poco de desconfianza sobre otras, y desgano también.

Mi grupo de amigos de la Pastoral Universitaria, realizaban este fin de semana un campamento y, como años anteriores, ya había confirmado mi asistencia. 
Durante la semana anterior al campamento, recordé que tenía un compromiso el día sábado. Intenté arreglar todo como para estar presente en ambos lugares, pero no pude. Así que me terminé quedando en la ciudad. 
Cuando resolví esto, resongué un poco conmigo mismo, y Dios no estuvo al margen de esa discusión, obviamente. Pero luego de unos minutos todo pasó. 
Le dije a Jesús "Está bien, está bien... me quedo. Tenés razón. Me comprometí con esto, me quedo acá". Quizás, con todo esto, tengas preparadas otras cosas más lindas, o más importantes para mi vida.

Finalmente, el sábado, hablando con unas hermanas consagradas, surgió la idea de ir a visitar a los chicos el Domingo, y participar en la Misa junto con ellos.

Llegó el Domingo. A las 8:45 estaba arriba. Me vestí, preparé el mate, unos CD's con música folckórica y salí al encuentro de las monjas. 
Ellas son cuatro, viviendo en comunidad. 
Los cinco emprendimos la marcha hacia Maizales, el pueblo donde se hacía el campamento. Un pueblo que no tiene más de 15 casas alrededor y queda a unos 40 kilómetros de Rosario.
El viaje fue estupendo. Música, mates, charlas, risas y hasta nos perdimos en el camino.

Llegamos al pueblo. Hasta ese momento, mi estado de ánimo venía al 50%. 
Estaba felíz, por supuesto, pero venía (como dije antes) un poco cansado de la semana y espectante de cómo andarían los chicos, y con cierta pena quizás por no haber ido al campa.

Comencé a saludar uno por uno, mujeres y varones, sucios por el barro, otros con olor a humo, a los no tan sucios y también los más limpitos, que recién salían de bañarse. 
De todos, uno de ellos cambió mi estado de ánimo de inmediato con un gesto muy sencillo que no esperaba recibir.

Yo no lo había visto, más bien, fue él quien de lejos me vio a mi, y vino con una felicidad genuina a darme un fuerte abrazo y saludarme. Hacía tiempo (semanas) que no nos cruzábamos, que no hablábamos.
No sé si te ocurre a menudo, pero al menos yo me doy cuenta cuándo ciertos abrazos o apretones de manos, o saludos, son por mera formalidad o porque de verdad la otra persona (o vos, cuando lo das) sentís esa amistad como algo serio. Ocurre también cuando nos damos el saludo de paz durante la Misa. Uno puede notar fácilmente el saludo frio o tibio de algunas personas, y el saludo fervoroso, animado y muy fraterno de otras.

En ese gran abrazo, en su saludo, y su interés por saber cómo andaba, sentí esto de ser comunidad nuevamente, esto de ser (en la PUR, en la Iglesia) una familia en torno a Dios. 
Dios me demostraba nuevamente que allí estaba, haciéndose presente por medio de ese amigo, que con ese gran abrazo me decía "¡dale, vamos, adelante, ánimo!".
En seguida me cambió la cara y esa felicidad volvió. Ese corazón que se estaba enfriando, volvió a funcionar a toda máquina, encontró nuevamente su identidad, su rumbo.



Todos estamos llamados a hacer lo que hizo este amigo conmigo. Tenemos -todos- el deber de ser levadura en la masa, y ¿qué mejor que dar testimonio con la alegría, con la felicidad que brota del espíritu?. Necesitamos alentarnos, como en toda familia los padres alientan a sus hijos a continuar, a luchar por la vida. Necesitamos preocuparnos más unos por otros, interesarnos por la vida del otro como lo hace Cristo. Esto es lo que nos diferencia de muchas personas, que pueden ver a los otros como "uno más", como alguien que me puede traer ciertos beneficios, como un medio para llegar a un objetivo personal, etc...

Luego de ese gran abrazo, me reí, bailé con los chicos y, por supuesto, hablé con muchos de ellos. Se notaba que habían vivido días intensos y que, en contacto con la naturaleza y en clima más relajado, se habían encontrado con el Señor y Él los había revitalizado.

Minutos más tarde participamos de la Eucaristía. En ella celebramos los 2012 años de Iglesia y recordamos aquel día en que los discípulos y María Santísima fueron llenos del Espíritu Santo, quien los alentó para que salieran a anunciar a todo el mundo las proezas de Dios. 
Luego de finalizada la Misa, el tiempo empeoró, por lo que una de las hermanas propuso volver a la ciudad y los otros cuatro aceptamos.

De regreso, vimos en la ruta a un seminarista y un sacerdote. El seminarista estaba esperando un colectivo para ir a Rosario. Entonces nos detuvimos para llevarlo, pero cuando lo hicimos, el colectivo (que venía detrás nuestro) frenó y él subió rápidamente, por lo que no nos pudimos ver.

Sin embargo, minutos más tarde le envié un SMS y terminamos encontrándonos en la casa de las hermanas consagradas. Allí almorzamos y hablamos durante casi 3 horas. Una charla muy linda.

Luego de ahí, acompañé al joven seminarista hasta la terminal de ómnibus, donde debía tomar su colectivo para volver al Seminario. 
El día fue intenso y cargado de grandes momentos.
Me asombré de todo lo que Dios me tenía preparado para este fin de semana. ¡No lo esperaba!, y me vinieron nuevamente al oído, a la mente y por supuesto al corazón, esas palabras del salmista que dice "¡Qué grandes son tus obras Señor, qué profundos tus proyectos!" (Salmo 92, 6).

Todo esto desembocó en ganas de hacer un video con algunas imágenes de lo que hemos vivido este último año o año y medio en la Pastoral Universitaria. Momentos increíbles, cargados de sentido, como el abrazo de mi amigo, que a veces olvidamos por el trajín del día a día.
Que estos momentos, queden impregnados en lo más profundo de tu corazón. Nunca olvides todo el bien que has hecho. No olvides tus aventuras con el Señor. Que esto te sirva para motivarte e impulsarte a seguir haciendo el bien en nombre de Dios.



   

29 de febrero de 2012

Pensamientos del Card. Newman


Debería ser un referente para todo universitario, sin distinguir entre docentes o alumnos. Para todos. El Beato Newman no fue beatificado por realizar grandes milagros, o apariciones, etc. Nada de eso. 
Fue elevado a los altares por su evangelización en el plano cultural, por la búsqueda incansable de la Verdad, por el gran trabajo en el campo de la fe y la razón.

A continuación, en algunas líneas, describimos el objeto de trabajo del Card. Newman (como anglicano, primero, y luego, al convertirse al catolicismo).  
Esta declaración la hizo luego de recibir, de forma inesperada, la noticia de que el Papa León XIII lo nombraría cardenal de la Iglesia Católica.

"Durante treinta, cuarenta o cincuenta años me he resistido con todas mis fuerzas al espíritu del liberalismo en religión (...). El Liberalismo en religión es la doctrina que no acepta la existencia de la verdad positiva en el ámbito religioso, sino que afirma que un credo es tan bueno como cualquier otro; ésta es la enseñanza que día a día va ganando acometividad y fuerza. Se manifiesta incompatible con el reconocimiento de cualquier religión como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, como asuntos de simple opinión. La religión revelada -se afirma- no es una verdad, sino un sentimiento y una experiencia; no obedece a un hecho objetivo o milagroso, y a cada persona le asiste el derecho a interpretarla a su gusto. (...). La religión es una convicción tan personal y un bien tan privado que necesariamente hemos de ignorarla en las relaciones con otras personas".

Podríamos decir que Newman se anticipó a denunciar lo que sucedería en nuestros días, ¿no creen?. Esto que hoy conocemos como la "New Age" o "Religión a la carta". 
Segundo, podríamos resumir que su trabajo se basó, en parte quizás, en hacerle frente intelectualmente al relativismo cultural y ético que se comenzaba a vislumbrar, tarea que hoy, con gran esfuerzo, lleva adelante S.S. Benedicto XVI.
Este fue uno de los motivos por el cual el Santo Padre decidió viajar hacia el Reino Unido para beatificar al Card. Newman, en Septiembre de 2010.

Antes de irnos, tres libros recomendados, escritos por Newman. Obviamente no son los únicos libros que él escribió. 



Carta al Duque de Norfolk:
Esta carta, escrita por Newman para rebatir las críticas ofensivas del político Gladstone a los católicos, está considerada como uno de los textos más luminosos de la literatura cristiana acerca de la conciencia moral.







Apología pro Vita Sua:

La temática del libro se basa en la conversión de Newman del anglicanismo al catolicismo; una historia que versa sobre el valor de nuestras propias elecciones. Es el testimonio de cómo una batalla personal librada en el terreno de la religión y del dogma teológico puede resultar tan apasionante, como llena de significado.





Discursos sobre la fe:

Desarrollan las líneas doctrinales que vertebran la vida cristiana, contribuyen al enriquecimiento espiritual y señalan con nitidez dónde se halla la única y verdadera Iglesia de Cristo.








¡Hasta pronto!


Fuente consultada: Semanario Católico Cristo Hoy | 16 al 22 de Septiembre | 2010 | Ed.851

12 de septiembre de 2011

Hijo, ¿estás bien?, tené cuidado.

Hace apenas tres semanas finalizó con éxito, en la ciudad de Madrid -España-, la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Para ser más preciso, se llevó a cabo del 16 al 21 de Agosto del corriente año.

Fueron para todos días extraordinarios, y esto ya se venía anticipando. No hay JMJ que no termine bien, primero porque Cristo es quien mueve todo allí, quien convoca a los jóvenes. Segundo porque es una pequeña muestra de la universalidad de la Iglesia y tercero porque es la mayor fiesta mundial de jóvenes. Eso son solo tres variables, de muchas más, que garantizan el éxito de este evento. El primero, sin dudas es la presencia de Dios.

Sin embargo, parece que esto no les preocupó tanto a los medios de comunicación argentinos. Parece ser que le preocupaba mucho la revuelta de los indignados y el efecto que sus actos podrían tener en la JMJ. Y tanto les preocupaba esto que se olvidaron de lo central, que fue la JMJ, para enfocarse en lo pequeño y pasajero que fue la ira de un pequeño grupo de personas que, sesgadas por quien sabe qué intereses, quisieron opacar la fiesta de la juventud.

Y es aquí donde cabe señalar a los medios como malos agentes de información o, al menos, como mentirosos. Y digo esto ya que, en vez de mostrar todo lo bueno que sucedió en la Jornada Mundial, por ejemplo: que hayan asistido casi tres millones de jóvenes (cuando se esperaban sólo dos millones), que los jóvenes hayan soportado el temporal del sábado 20 a la noche -tormenta eléctrica, lluvia, el viento que levantó varias tiendas de campaña, etc-, que algunos grupos de jóvenes hayan soportado los agravios de los manifestantes y pese a eso hayan seguido mostrando calma y coherencia con lo que profesan e intentan vivir, y un sin fin de etc... en vez de informar buenas noticias, se enfocaron sólo en lo malo, algo a lo que ya nos vienen acostumbrando desde hace un par de añitos...


Y allí donde viene a colación el título de la publicación. Cada vez que llamaba a mi casa para informar donde estaba o cómo la estábamos pasando, desde casa me decían "cuidate, por favor, tené cuidado". Mis amigos me decían lo mismo. Y esto no me sucedió sólo a mi... nos sucedió a todos los que viajaron conmigo. Entonces respondíamos que lo que ellos, desde Argentina, veían por televisión, no era lo que en verdad estaba sucediendo en España, sino que era algo insignificante pero (como les encanta hacer a los medios) inflado para que la gente se alarme y sobrepreocupe.


No vamos a negar, obviamente, que hubo manifestantes que irrespetuosamente agredieron, escupieron e insultaron a peregrinos. Sin embargo la mayoría de los españoles que nos cruzábamos nos agradecía, nos felicitaba, nos saludaba, nos tiraba agua desde los balcones para refrescarnos, entre otras...

Recuerdo en Barcelona, por ejemplo, una mujer que nos dijo no estar tan de acuerdo con la JMJ y sin embargo nos agradecía estar allí, ser amables con ella, haber hablado con ella, compartido sólo una conversación durante un viaje en ómnibus.
Esta última, la mujer, es la reacción educada y culta. Los otros "indignados" son el ejemplo de la intolerancia y mala educación.
Ellos mismos se quitan la razón que dicen tener. Porque uno puede protestar, pero cuando ya entra en juego la violencia, toda palabra pierde valor, pierde credibilidad, pierde certeza. Ellos no estaban enojados por ningún presupuesto (como han querido argumentar, diciendo que la visita del Papa ocasionaba a España grandes gastos). Estaban enojados por la presencia de tantos jóvenes que profesen a viva voz su amor por Cristo. Estaban enojados por la visita de Benedicto XVI, actual Papa, pastor y cabeza de la Iglesia. No soportaron ver tanta felicidad. No soportaron ni soportan que haya jóvenes con valores y raíces cristianas que crean en el amor en serio y no como algo que se lo lleva el viento. Les ha de haber ardido el estómago al ver jóvenes que intentan vivir su vida con valores en serio y no una vida "light". 

Todo esto ha de haber hecho efervecer a estas personas que sin razón salieron a protestar.
Y frente a estos pocos que gritaban con odio cualquier barbaridad, otros miles, millones, gritaban a los cuatro vientos cantos de esperanza, cantos de amor.
Estos últimos no salieron en las tapas de los diarios, pero son los que día a día tratan de hacer de nuestro país, del lugar donde viven, una sociedad más justa y más fraterna. Son aquellos a los que un cantante argentino, Daniel Poli, llama "héroes anónimos".

En las siguientes fotos podrán ver la cantidad de gente que había en el aeródromo de Cuatro Vientos, el día de la Misa de clausura. Allí los jóvenes se estaban levantando. Uno ve el horizonte y no deja de ver cabezas y cabezas. Y eso que es sólo un fragmento de los 360°. 

Esto no salió en los diarios seguramente. Seguramente sea más importante una pelea entre un manifestante y un peregrino, que ver a miles de jóvenes en paz. 
Está en quien compra el diario, en quien ve el canal de noticias, en quien elige la fuente para informase, cambiarla. No creamos todo lo que vemos y escuchamos en los medios de comunicación. Hay que saber discernir las cosas buenas de las malas. Hoy, a la hora de ver la TV, de leer el diario, de escuchar la radio, tenemos que afilar nuestra mente y ver bien qué nos están queriendo decir. Doble trabajo quizás, ¡pero vale la pena!. 


Hasta la próxima!


7 de agosto de 2011

Oración para aceptarme a mí mismo

Antes de rezar la oración, te recomiendo frenar. ¡pará! y desacelerate. Después, hacé click en el video que está a continuación. Es música para intentar entrar en clima. Luego leé la oración. No como si leyeras un artículo de un diario. NO. Leela, volvé a leerla y frená en aquellas partes donde creés que te está hablando a vos, donde creés que lo que dice te toca más el corazón. Allí, frená y meditá. 

Padre amado, soy la obra de amor de tus afectuosas manos, soy el fruto de tu infinita y delicada ternura, soy la criatura preciosa que soñaste modelar a tu imagen desde toda la eternidad.
Mi señor, quiero amarte como Tú me amas, quiero valorarme como Tú me aprecias, respetarme como Tú me respetas.
Permíteme descubrir mejor las riquezas y tesoros de gracia que Tú, Padre bueno, has derramado en mi corazón.
Jesús, vida mía, enséñame a amarme tal como soy, a descubrir las cosas buenas que hay en mi ser, a reconocerme realmente como hijo amado del Padre. Tú amas mi piel, mi cuerpo, mi voz.
Ayúdame a mirarme con tu mirada de amor para descubrir que soy único y para que ya no me compare con los demás.
Espíritu divino, inunda con tu amor lo más íntimo de mi ser y ayúdame a perdonarme a mí mismo. Señor, por las veces que me he equivocado, dame la gracia de no condenarme y de aprender a ser paciente conmigo mismo. Tú que eres libre, dame la libertad para buscar nuevos caminos cada vez que me equivoque, para no sumergirme en las tristezas, lamentando mis errores.
Hoy quiero perdonarme por aquellos pecados que Tú me perdonaste para siempre pero que continúan en mis recuerdos quitándome la alegría. Dame la gracia de perdonarme a mí mismo con tu amor y de aceptar la vida nueva que me regalaste con tu perdón divino.
Consume con tu fuego de amor mis ataduras, y desata todo lo bueno que Tú pusiste en mí, todos los dones y carismas que me brindaste y que yo no llego a percibir y aprovechar.
Estemece de amor mi corazón, Señor, para que descubra que estás sosteniendo cada latido, y que este instante de vida es un regalo de tu amor. Ayúdame a descubrirlo con alegría. 
Padre mío, que me tejiste con amor en las entrañas de mi madre y con tu infinito poder me haces existir también hoy, enséñame a quererme, a aceptar mi lugar dentro de mi familia y de mi comunidad. Abre mi corazón para recibir y dar amor.
María, con tu ternura maternal acúname en tu regazo de madre y sana con tu dulzura y tus caricias todo rechazo que haya sentido desde mi concepción.
Te doy gracias por haberme creado, mi Padre Dios, porque me hiciste parecido a Ti, y porque hoy me das la gracia de aceptarme a mí mismo y de ser feliz así como soy. Amén.


9 de julio de 2011

La Reconciliación. Vivir unido a Dios, Serle fiel.

Seguramente, muchas veces en la escuela, en la universidad, alguien te ha dicho que detesta que los católicos se crean que por su condición -de católicos- estos crean que se salvarán. Ojalá fuera tan fácil, ¿no?...
Ciertamente, no es así. No basta decir "soy cristiano", "Soy católico" para estar 'en regla' con Dios.
La vida de un católico, de un cristiano, es hermosa, pero a la vez exigente. Y esa exigencia es la que la hace más hermosa, porque nos invita a mejorar, a santificarnos día tras día.
Un de las herramientas más fuertes que tiene todo cristiano es la Reconciliación.
Pero...¿qué es esto que a veces no conocemos y que tan a mano tenemos?

En el sacramento de la Reconciliación o de la Penitencia (que comúnmente llamamos también Confesión), Dios nos perdona nuestros pecados. Por este sacramento nos reconciliamos con el Padre y con nuestros hermanos, a quienes tantas veces en nuestra vida ofendemos.
En él se unen nuestro dolor y arrepentimiento por las faltas cometidas y el amor infinitamente misericordioso del Padre, que nos perdona y nos acoge.

Toda la vida de Jesús y sus palabras están marcadas por su actitud comprensiva y de perdón y Él quiso dejar a su Iglesia este poder de perdonar.

Para Dios no hay ningún pecado que no sea perdonado, si hay un arrepentimiento sincero y la intención verdadera de tratar de cambiar nuestra vida.

1.¿Qué es el sacramento de la Reconciliación?
En este sacramento, el cristiano es llamado por el Espíritu Santo a arrepentirse de sus pecados, a recibir el perdón de Cristo que lo reconcilia con el Padre, por medio de la Iglesia.

 2. ¿Qué nombre se le da a este sacramento?
Se le dice "sacramento de la penitencia" o, simplemente, confesión. Lo llamamos también "sacramento de la reconciliación". Este es el mejor nombre, porque, en realidad, la confesión es sólo una parte o aspecto del sacramento.

3.¿De dónde viene el sacramento de la Reconciliación?
El mismo Jesucristo, después de resucitar, envió a sus Apóstoles a predicar, diciéndoles "Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados" (Jn. 20, 22-23).

4.¿Qué es un pecado?
Es algo malo que hacemos. Algún error que cometemos en la vida. Es una desobediencia a Dios y a nuestra conciencia. Es algo que hace a este mundo peor. Es una falta de amor frente a Dios o al prójimo. Para que exista pecado, debemos tener conciencia de que estamos actuando mal y hacerlo libremente.

5.Si el pecado es una ofensa a Dios, ¿por qué nos tenemos que confesar con un hombre? ¿no es mejor confesarse directamente con Dios?
Siempre hay que pedir perdón a Dios por nuestras faltas y pecados. El hacerlo directamente con Dios, sin embargo, no basta. Jesús, como ya vimos, dio a su Iglesia, a través de los Apóstoles, el poder y el encargo de perdonar los pecados. Nuestras faltas, además de ofender a Dios, dañan a nuestra Iglesia. El sacerdote en el sacramento de la Reconciliación representa a Cristo y a la Iglesia, y en nombre de ellos nos perdona.

6.¿Por qué nos pediría Jesús algo que para muchos es difícil?
En primer lugar, porque cuando pecamos no sólo ofendemos a Dios. También ofendemos a los demás. Hacemos que los demás, la comunidad, el mundo, sean peores. Por eso tenemos que reconciliarnos también con la comunidad, representada por el sacerdote.

Segundo lugar, quiso que hiciéramos este acto de humildad. Cuando uno está arrepentido, tiene que demostrarlo. Por eso la confesión no es algo propio de gente débil, sino de gente valiente. Supone tener mucho coraje para reconocer los propios pecados ante un hombre pecador como nosotros.
La Reconciliación es también una ayuda para aliviar nuestro espíritu oprimido por la culpa.

7.A menudo escuchamos hablar de diferentes tipos de pecados: pecado original, pecado mortal, pecado venial y pecado social, ¿qué significa cada uno de ellos?
  • Pecado original: Es el pecado de desobediencia a Dios que cometieron nuestros primeros padres, Adán y Eva, y que todos heredamos. Es la ruptura de la relación de amistad entre Dios y los hombres, la que es restablecida por Jesucristo. En el Bautismo se nos borra el pecado original.
  • Pecado mortal: Es un acto mediante el cual un hombre, con libertad y conocimiento, rechaza a Dios, su ley, la alianza de amor que Dios le propone. Un acto que ofende gravemente a Dios y termina por volverse contra el mismo hombre, con una oscura y poderosa fuerza de destrucción. Se le llama mortal  porque mata o destruye la vida de Dios en nosotros. Pueden ser pecados mortales, por ejemplo: un asesinato, un aborto, un adulterio, la tortura, una grave injusticia, etc...
  • Pecado venial: Es  una falta menos grave que nos aleja de Dios y del prójimo, como, por ejemplo: un insulto, una rabia, una mentira, o cualquier falta que no signifique una ruptura definitiva con Dios.
  • Pecado social: Todo pecado es siempre un acto de la persona que, sin embargo, tiene implicancias en la sociedad entera. El pecado de cada uno repercute de cierta manera en los demás. Es social todo  pecado cometido contra los derechos de la persona humana, contra la libertad ajena y contra la dignidad y el honor del prójimo. Es social todo pecado contra el bien común y sus exigencias.  Es pecado social la falta de solidaridad entre las distintas comunidades humanas (sistemas económicos injustos, estructuras de opresión, luchas de clases, etc...)
  8.¿cuántas formas hay de prepararnos para el sacramento de la Reconciliación?
Fundamentalmente dos: la individual y la comunitaria.

La individual: Es aquella en la que cada uno hace privadamente su examen de conciencia y luego se confiesa con un sacerdote, en el confesionario u otro lugar.

La comunitaria: Es la que se prepara en comunidad. Se reúne un grupo de personas en la capilla, ora, canta, escucha la Palabra de Dios y hace el exámen de su conciencia en común. Después va cada uno privadamente donde está el sacerdote y confiesa sus pecados.

9.¿Qué pasos se han de dar en toda confesión?
a) Lo primero y principal es estar arrepentido y convertido. No puede ir uno a confesarse por rutina o para volver a hacer después lo mismo.

b) Después ha de hacer un buen exámen de conciencia, es decir, ha de revisar su pasado y ver en qué ha pecado, según lo que Cristo nos enseñó.

c) Después, normalmente, se ha de hacer la confesión.

10.¿Cómo se ha de hacer la confesión con el sacerdote?
(Primero, como con cualquier persona) Se va donde está y se lo saluda. Muchas veces éste dice: "Ave María Purísima", y nosotros contestamos, "sin pecado concebida".

Una vez que se han dicho los pecados, el sacerdote suele dar algunos consejos y, por último, nos da la absolución. Es el momento en que Jesucristo perdona los pecados. Es una oración por la que oficialmente se nos transmite el perdón de Dios a través de la Iglesia.

Por último, el sacerdote nos indica una penitencia, es decir, nos pide hacer una obra buena para demostrar a Dios que estamos arrepentidos y que lo tomamos en serio.

Todo esto, personalmente, me hace acordar a la escena de la película "La Misión", donde Rodrigo Mendoza, colono español, en tierras argentinas, tiene una disputa con su hermano por una mujer. Llega el momento donde él, entra en la habitación de su hermano y lo ve acostado con ella. Al cabo de unas horas, por esto, lo mata atravesándole un puñal. Más tarde estará en prisión, atendido espiritualmente por los padres jesuitas. No sabían qué le sucedía ya que no quería hablar y su mirada estaba perdida, como dolido por lo que había hecho. Entonces, uno de los sacerdotes (que se puede ver en este video -quien lo abraza-) habla con él y le dice que si verdaderamente estaba arrepentido, Dios lo perdonaría. Como penitencia personal decidió cargar con sus armaduras hasta la Misión San Carlos (donde los padres jesuitas tenían una comunidad de indios guaraníes, y para llegar había que atravesar ríos, incluso subir un largo trecho, escalando en zona de cataratas). Rodrigo, asume llevar todas sus armaduras a ese lugar, como signo de penitencia. Y no se espera lo que vas a ver en el siguiente video... sin embargo, podrás notar su arrepentimiento. ¡Mira el video! sirve mucho para reflexionar sobre este tema...
Ahh! y olvidaba... la mirada y asombro (al principio) de los guaraníes se debe a que Él, a menudo, se metía en la selva misionera para buscarlos y matarlos.


11.¿Puede el sacerdote decir algo de lo que ha escuchado en confesión?
NO, nunca, nada. Se tiene que dejar matar antes que revelar este secreto. Ni siquiera para hacer bien al penitente. Tampoco puede hablar con la persona misma de lo que han hablado en el confesionario, se ésta no lo pide.
TEXTOS PARA LEER:
  • San Juan 20, 19-23.
  • San Lucas 19, 1-10.
  • San Juan 8, 1-11.
 Si querés trabajar esto en grupo, podés hacerlo con las siguientes preguntas:
a) ¿Por qué se confiesa la gente?
b) ¿Se necesita confesarse antes de comulgar?
c) ¿Cada cuánto tiempo habría que confesarse?

Sería estupendo que puedas conseguir a un sacerdote amigo para realizar este debate grupal ya que él, como cura, podrá aclararles todas, o casi todas, las dudas a los jóvenes. De hecho, una de las principales funciones de un sacerdote es atender el sacramento de la Reconciliación que tan bien hace a toda la Iglesia.


¡Hasta pronto querido amigo!

Fuente: "Señor, que vea" | Breve catequésis para adultos | Editorial Claretiana, 2003.






19 de abril de 2011

Los cristianos están llamados a transformar la realidad social

A pocos días de que en la ciudad de Rosario se ejecute el "I Congreso Argentino de Doctrina Social de la Iglesia" bajo el lema "Unidos para promover el desarrollo integral y la erradicación de la pobreza" el Arzobispo de La Plata, Monseñor Aguer, comparte una relfexión sobre la incidencia de los cristianos en la realidad social. Te invito entonces a leer el siguiente artículo, extraído de AICA.

El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, reflexionó sobre “la realeza de Cristo y el papel de los cristianos” y recordó que son estos “quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios”.

Tras destacar el hecho “misterioso” de Jesús entrando a Jerusalén pues se “cumplen una serie de profecías del Antiguo Testamento”, que habla “del rey que llega montado en un burrito, pacífico, manso, tranquilo”, manifestó que “nosotros también en esta Semana Santa, en este Domingo de Ramos, aclamamos a Cristo como Rey, lo reconocemos como Rey”.
“Ese reinado de Cristo no se impone. No se impone por la fuerza de las armas, no se impone tampoco por la decisión de un Parlamento democrático, (sabemos muy bien que los Parlamentos democráticos suelen votar cosas que son disparatadas e ir a contramano de la Verdad). No, se impone simplemente por la fuerza de la fe y el amor”, precisó en su reflexión semanal por televisión.

El prelado platense sostuvo que “Cristo reina ante todo en el corazón de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en Él, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos”.

Asimismo, afirmó que “son los cristianos los que están llamados, por el mismo ejercicio de la vida de fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo”.

Indicó que “cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jesús en Jerusalén, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey… Él reina en el corazón de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos”.

Por último, monseñor Aguer invitó a celebrar “dignamente esta Semana Santa y que toda ella sea expresión de nuestra profesión de la realeza de Cristo”.+


13 de marzo de 2011

¡Dar lo que tengo, todo me da!

En el mes de Enero, en la ciudad de Rosario se realizó, impulsado por la Pastoral Universitaria de Rosario, el "Manos a la Obra 2011". Una actividad solidaria universitaria que busca que los jóvenes -universitarios o profesionales- pongan sus talentos y conocimientos al servicio de una comunidad en concreto. En este caso, le tocó a la Comunidad de Villa Gobernador Gálvez, quienes gentilmente abrieron sus puertas y nos recibieron con gran alegría. A continuación entonces, el testimonio de una de las participantes.

Por Vir Stevenazzi:
Pensé que iba a este viaje para hacer feliz a los demás.
Pero entonces no me daba cuenta de que esa misma felicidad me sería devuelta en grado mucho mayor del que podría haber esperado.
Antes de ir solía describirlo como un viaje solidario.
Pero el Manos a la Obra fue mucho más que eso.
Es una experiencia inigualable, inolvidable, que marcó mi vida como pocos proyectos.

En el poco tiempo que participé de los preparativos (me costó tomar la decisión de ir, pero finalmente Diosito me dio el empujón que necesitaba), consideraba que no tenía mucho para aportar: tan sólo soy una estudiante entrando a tercer año de Psicología, ¿cuánto podría aportar a la sociedad con ese poquito recorrido?

Lo que no me daba cuenta era que no hace falta ser grandes intelectuales o remarcadas personalidades, sino que basta (y no es poco) con dar con amor lo que uno tiene, lo que uno es y así tal cual es: tu tiempo, tu alegría, esa paz que transmitís, quizás sea tu seguridad, tu paciencia, una oreja, un consejo, una caricia.

Y me atrevo a decir que este Manos a la Obra fue más que exitoso, porque a mi alrededor vi, además de seis proyectos concretados, muchas MANOS A LA OBRA: manos pintando y lijando, manos abrazando, manos rezando; manos cavando, escribiendo, dibujando; manos que fotografiaban y otras que posaban; manos que aplaudían llamando a las casas para convocar a nuestro encuentro; manos en la masa y entre las ollas; manos rasgueando una guitarra o agitando los palillos contra el bombo; manos alzando niños y bolsas pesadas, manos que ofrecían un vaso de agua, manos que curan, manos refregando platos, manos aplaudiendo y otras tecleando incesantes ante la computadora; manos consagradas trayendo al mismo Jesús entre nosotros, manos que se estrechan deseándose paz.

Evidentemente esto era algo de Dios, porque su presencia se hizo sentir en todo 
momento, lugar y situación, y fue el motor impulsor para levantarnos cada día y para ir venciendo con espíritu alegre y confiado las barreras que se fueron presentando en el camino.

No tengamos miedo a dar cada día más, porque dando una mano nunca nos quedaremos con las manos vacías, sino todo lo contrario.

La gente de La Rivera nos espera: ese bebé que alzaste, ese nene con que jugaste, ese joven que trabajó junto a vos, ese vecino que te invitó un mate, ese que no se animó a venir cuando lo invitaste, ¡todos nos esperan! ¡Y yo no puedo esperar a volver!
Un gracias inmenso para CADA UNA de esas manos que prestaron, y los aliento con un ¡ÁNIMO! más grande aún para que ¡nunca dejemos de trabajar por ese cambio que queremos ver en el mundo, y para que el próximo MO sea aún mejor! :)

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