A pocos días de que en la ciudad de Rosario se ejecute el "I Congreso Argentino de Doctrina Social de la Iglesia" bajo el lema "Unidos para promover el desarrollo integral y la erradicación de la pobreza" el Arzobispo de La Plata, Monseñor Aguer, comparte una relfexión sobre la incidencia de los cristianos en la realidad social. Te invito entonces a leer el siguiente artículo, extraído de AICA.
El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, reflexionó sobre “la realeza de Cristo y el papel de los cristianos” y recordó que son estos “quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios”.
Tras destacar el hecho “misterioso” de Jesús entrando a Jerusalén pues se “cumplen una serie de profecías del Antiguo Testamento”, que habla “del rey que llega montado en un burrito, pacífico, manso, tranquilo”, manifestó que “nosotros también en esta Semana Santa, en este Domingo de Ramos, aclamamos a Cristo como Rey, lo reconocemos como Rey”.

El prelado platense sostuvo que “Cristo reina ante todo en el corazón de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en Él, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos”.
Asimismo, afirmó que “son los cristianos los que están llamados, por el mismo ejercicio de la vida de fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo”.
Indicó que “cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jesús en Jerusalén, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey… Él reina en el corazón de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos”.
Por último, monseñor Aguer invitó a celebrar “dignamente esta Semana Santa y que toda ella sea expresión de nuestra profesión de la realeza de Cristo”.+