14 de diciembre de 2012
¡El verano lo vivimos juntos!
Te esperamos aquí, para seguir compartiendo ideas, vivencias, reflexiones. Este verano, ¡subite a la barca! y ¡Navegá mar adentro con nosotros!. Te esperamos!!
15 de junio de 2012
En medio de tanto ruido, Su voz se sigue escuchando.
"La cosecha es abundante, pero los obreros pocos. Rueguen, por tanto, al dueño que envíe más obreros a la cosecha" (Lc 10, 2).
Quisiera compartirles hoy algunas alegrías que he tenido estas últimas semanas.
Esta vez, tiene que ver con la vocación. Ya sabés... no hablo de ser docente o ingeniero, de ser albañil o pintor. Eso sería más bien una profesión.
La vocación, del latín "vocare" (o 'vocatio'), significa 'llamado'. Es el llamado de una persona a otra y su deber de responderle. Es la inspiración con que Dios llama a algún estado. En otras palabras, podríamos decir que la vocación es el destino que Dios elige para cada persona. En los laicos, la vocación está vinculada a cumplir con la voluntad de Dios en la vida cotidiana, en el mundo; mientras que, para los religiosos, la vocación tiene que ver con servir a Dios en la Iglesia.
Historias de estos días...
Pero me gustaría contarte dos historias que me han compartido.
En primer lugar, la de José (reservo los nombres verdaderos, por respeto).
Nos conocimos por las redes sociales y comenzamos a hablar de nuestras vidas. Comenzó contandome sobre su historia personal, hasta que en un momento, este joven (hoy consagrado) me dijo cómo llegó a entregar su vida a Dios:
"Por mi parte yo soy hijo de un matrimonio de divorciados así que la fe católica estuvo presente "a nuestra manera". Yo terminé por pelearme con Dios y considerarme ateo hasta los 19 años más o menos. Dirigía un periódico en mi universidad de crítica a cuanto se moviera, Iglesia incluida. Un buen día me tope con un consagrado de mi comunidad que destruyo uno por uno todos mis argumentos en contra de la Iglesia. Yo que no era un tipo demasiado cerrado empecé a interesarme por la Iglesia, a estudiarla, poco a poco a quererla... la Iglesia me enseño que a Dios se lo busca con los instrumentos correctos y con el corazón abierto, de lo contrario no puede haber búsqueda fructífera. La Iglesia y su historia me condujo hasta Cristo y Cristo convulsionó mi vida, mis parámetros, mis límites y mis planes.
Empecé a hacer apostolado con mis amigos. Mantenía a la par una relación con una chica excelente y católica. Empecé a ver signos de una posible vocación. Termine con la chica, volví con la chica, termine con la chica, volví con la chica... estaba confundido. Terminé con la chica. Hice una promesa de discernir mi vocación por un año. Descubrí que Dios me llamaba. Acepté.Hace 7 años estoy consagrado a Dios. No es una vida fácil. Como te digo, hay que aprender a amar con el corazón consagrado... es difícil... estoy aprendiendo... pero soy muy feliz. No es una felicidad exuberante, gritona, alocada... es mas bien sobria y dulce, que va madurando en el amor por una Persona, en la oración, en la certeza de vivir una vida con sentido, en la expectativa inocente de una vida sin fin..."
Hermoso testimonio, ¿no?. Quisiera estar ahí donde estás vos, viendo tu rostro, intentando descifrar cuán hondo te llego.
Seguramente, si vos hubieses sido compañero de José en la universidad, nunca hubieses esperado este cambio de 180°, ¿o si?. Alguno podría haber estado rezando por él. Otros, pensando que ya estaba perdido, que era un pecador sin vuelta atrás.
Sin embargo, lo más importante aquí, es ver como Dios iba preparando su corazón. Los ruidos de cada día no fueron un obstáculo para que el Señor hablara por dentro, que insistiera, que se hiciera oír.
Sin embargo, lo más importante aquí, es ver como Dios iba preparando su corazón. Los ruidos de cada día no fueron un obstáculo para que el Señor hablara por dentro, que insistiera, que se hiciera oír.
Seguramente por momentos, el corazón de José ardía como el de los discípulos de Emaús. Ardía por amor, y quizás sin entender aún por amor a quien.
¡Y miren qué sorpresa se llevó luego de unos años!.
¡Y miren qué sorpresa se llevó luego de unos años!.
Pero José no fue (ni será) el único. Dios no se queda callado, no descansa. Su voz se hace oír suave pero ininterrumpidamente en nuestros corazones. Cada uno escuchando esa llamada tan particular, tan única, tan personal, va descubriendo qué es lo que el Señor quiere para nosotros.
El segundo mensaje, el cual recibí hace algunos días atrás, fue de una amiga que conocí hace 3 o 4 años. Le escribí para ver cómo andaba, para saber 'algo' de su vida. Y entre mensaje y mensaje, me respondió lo siguiente:
"siento que la educación como servicio es clave y me pregunto si por ahí no es lo mío eso... servicio permanente y digo..no sera que tengo que ser monja?"
¿No te llama la atención?...¿no te da felicidad?.
Me gustaría saber, sinceramente, qué se te cruza por dentro, qué sentimientos, qué pensamientos, al leer estos dos testimonios tan ricos.
Me gustaría saber, sinceramente, qué se te cruza por dentro, qué sentimientos, qué pensamientos, al leer estos dos testimonios tan ricos.
El primero, un joven que ya entregó su vida a Dios. El segundo, una joven que está en búsqueda de una respuesta a esa 'vocación' de la que hablábamos más arriba. Y no nos entusiasmemos, quizás finalmente no sea su vocación ser consagrada o quizás si. Eso no nos compete a nosotros, sino a Dios, y a la respuesta que ella vaya dando. Quizás descubra más adelante que realmente no era su vocación (ser consagrada), o bien esté más que segura y felíz por haber tomado la decisión de entrar al noviciado. ¡solo Dios sabe!.
A nosotros nos compete rezar para que Dios haga Su voluntad.
De todas maneras, imagino como debe estar esta chica...
Plantearse una vocación religiosa es algo muy fuerte. Algo muy hermoso seguramente, pero con sus momentos de cruz también. Como cualquier vocación. El matrimonio también tiene momentos alegres y momentos complicados. Lo importante es no perder el norte... ¿por quién hacemos todo esto?, ¿a quién entregamos nuestras vidas?.
Ya entraremos en más detalles, más adelante seguramente.
A nosotros nos compete rezar para que Dios haga Su voluntad.
De todas maneras, imagino como debe estar esta chica...
Plantearse una vocación religiosa es algo muy fuerte. Algo muy hermoso seguramente, pero con sus momentos de cruz también. Como cualquier vocación. El matrimonio también tiene momentos alegres y momentos complicados. Lo importante es no perder el norte... ¿por quién hacemos todo esto?, ¿a quién entregamos nuestras vidas?.
Ya entraremos en más detalles, más adelante seguramente.
Estos dos casos que te nombré, me hacen pensar en una sola cosa. ¡son parte de nuestra familia!, ¡ellos también son parte de nuestra hermosa Iglesia!. Quizás estén a tu lado, sentado/a en el mismo banco que vos durante la Misa. Allí él/ella se está planteando la vocación para toda su vida. ¿increíble, no?. Y vos, rezando a su lado, acompañándolo/a como hermano/a en la fe, aún sin siquiera saber todo lo que a él/ella se le cruza por dentro.
¡Esa es la Iglesia que amo!, ¡una Iglesia hermana, que se hace familia en torno a la mesa del altar, en torno a la Eucaristía!.
¡Esa es la Iglesia que amo!, ¡una Iglesia hermana, que se hace familia en torno a la mesa del altar, en torno a la Eucaristía!.
¡Es importante rezar los unos por los otros!.
Quien está a tu lado, durante la Misa es un hermano en Criso Jesús. Es más importante de lo que vos creés. No es 'alguien' más. Es tu hermano/a.
Quien está a tu lado, durante la Misa es un hermano en Criso Jesús. Es más importante de lo que vos creés. No es 'alguien' más. Es tu hermano/a.
¡te une lo más grandioso que puede haber para un católico: EL BAUTISMO!, pertenecer a la Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.
En la Biblia, encontré una cita que podría resumir esto que estoy diciéndote:
"Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, pues quien nos ha hecho la promesa es digno de confianza. Procuremos animarnos unos a otros para poner en práctica el amor y las buenas obras; no abandonemos nuestras reuniones, como algunos tienen por costumbre, sino fortalezcámonos mutuamente, tanto más cuanto que ya ven que el día se acerca"
(Heb 10, 23-25).
Pidámosle al Señor entonces, que nos permita vivir siempre unidos a Él, poniendo en práctica el amor y las buenas obras, a fin de dar a conocer Su Palabra a todos los hombres.
Que nos de la capacidad para seguir acompañándonos unos a otros en la Iglesia.
Que nunca perdamos el profundo sentido comunitario y que acompañemos a aquellos hermanos/as que inician su discernimiento vocacional, o bien a los que ya han respondido a esa llamada siendo hoy familias, sacerdotes, religiosos/as o consagradas.
Que nos de la capacidad para seguir acompañándonos unos a otros en la Iglesia.
Que nunca perdamos el profundo sentido comunitario y que acompañemos a aquellos hermanos/as que inician su discernimiento vocacional, o bien a los que ya han respondido a esa llamada siendo hoy familias, sacerdotes, religiosos/as o consagradas.
Que así sea.
Hasta pronto!
Fuentes consultadas:
-Catholic.net
-www.definicion.de/vocacion/
-http://www.devocionario.com/varias/vocaciones_1.html
8 de junio de 2012
¡Qué grandes son tus obras, Señor! -Parte 2-
Anécdota de estos días...
¡Tus caminos son una locura, rompen mi humanidad,
pero son los únicos que quiero recorrer!
(Cecilia Perrín - Sierva de Dios - Focolar, Argentina)
Amigos,
Nuevamente
les escribo, los molesto, les quito "algo" de su tiempo, para
compartirles cómo siguió la historia de mi relación con el ordenanza de
la facultad, quien (charlando, luego de una confusión) me contó que su
hija había fallecido... (quien no entiende o está "desconectado", lea el mail anterior que está abajo).
Resulta que luego de aquél día
las cosas fueron cambiando para mejor. El señor, dejó de ser "el ordenanza",
y pasó a ser Víctor. Su compañera de trabajo también dejó de ser "la
ordenanza" y pasó a ser Griselda.
Me animo entonces a pensar en 'voz alta': ¡Qué lindo es que te llamen por el nombre!, ¡Que lindo es que al entrar a la facultad te puedan decir 'Hola Víctor!', 'Hola Griselda', 'Hola Jorge'!. Es un trato más personal, más amable. Es un pequeño (muy pequeño) desafío para cada uno de nosotros: conocer cómo se llama aquél que limpia en la facultad y saludarlo por su nombre, cómo se llama el/la recepcionista, y saludarlo por su nombre, etc. Al menos intentarlo. Es un gran gesto. Pero bueno...¡volvamos a lo nuestro!:
Me animo entonces a pensar en 'voz alta': ¡Qué lindo es que te llamen por el nombre!, ¡Que lindo es que al entrar a la facultad te puedan decir 'Hola Víctor!', 'Hola Griselda', 'Hola Jorge'!. Es un trato más personal, más amable. Es un pequeño (muy pequeño) desafío para cada uno de nosotros: conocer cómo se llama aquél que limpia en la facultad y saludarlo por su nombre, cómo se llama el/la recepcionista, y saludarlo por su nombre, etc. Al menos intentarlo. Es un gran gesto. Pero bueno...¡volvamos a lo nuestro!:
Aquello que Víctor me contó,
me dejó pensando. ¿Qué le puedo regalar?, ¿Qué gesto puedo hacer para
con él?. Necesito demostrarle que estoy para lo que necesite, pensaba
por dentro. Al menos eso es lo que profesamos siempre: "presencia en la
universidad, Evangelios vivientes, ser otro Cristo, etc...etc...etc...".
Llegó una ocasión particular y especial, pero... ¿de qué manera hacer
presente a Jesús en tan difícil momento?. No esnada fácil, ¿no creés?. Igual, me animé a evaluar la posibilidad de hacer algo por él.
Finalmente, decidí
comprarle un libro. Después de dos semanas o tres, cuando junté algo de
dinero, fui a la librería y busqué, busqué... busqué. Terminé
convenciéndome en llevar un libro con un título un tanto shockeante, título que interpela. "¿Por qué a
mi?" se llama, y su autor es Anselm Grüm, conocidísimo autor, prestigioso y buen escritor. Un monje benedictino de Alemania.
Fue el cuarto libro que hojeé. El libro comienza
algo así: "En el Tsunami de Indonesia murieron ......... personas, en el
terremoto de Japón murieron ........ personas, en tal catástrofe murieron
tantas personas, etc... y uno podría preguntarse: ¿Dios deja que pasen
estas cosas?, ¿allí está presente Dios?. Y cuando nos pasa a nivel personal, podemos preguntarle: ¿Por
qué a mi?".
Enseguida me entusiasmé. Dije interiormente... ¡este le va a servir!. Lo compré.
Llegué a casa y me puse a escribirle una dedicatoria. Le escribí lo siguiente, se los comparto:
Querido ordenanza amigo,Desde aquel día en que Usted me contó lo que sucedió con su hija, no dejé de rezar no sólo por Ud. sino también por toda su familia, pidiéndole al Señor que lo acompañe y que le de fuerzas para afrontar esta nueva etapa de su vida.Sé que nos conocemos muy poco. Para ser sincero, sólo hemos hablado una vez. Sin embargo, cada día que entro a la universidad los pasillos están impecables, mi aula está limpia y la facultad está muy bien ordenada. ¡Y esto no se hace solo!. Están usted y sus compañeros de trabajo allí detrás, cuidando cada detalle, para que disfrutemos las instalaciones al máximo. Esto quiere decir que, sin conocernos, usted ha hecho y hace cada día mucho por mí, mucho por nosotros (los alumnos). Por tanto, lo mínimo que podía hacer cuando me contó lo de su hija era acompañarlo con la oración y por qué no, este pequeño presente que le puede ayudar a clarificar aún más el momento que está atravesando.Espero pueda leerlo y aprovecharlo.Quedo a su disposición para lo que necesite.
Luego de escribir, volví a ponerlo dentro del envoltorio de regalo y lo llevé a la facultad.
Ese
día, no me animé a dárselo. Pensé por dentro "quizás se enoje conmigo
por lo que hago". Al segundo día, cuando estaba preparado para dárselo de repente me dije "no, hoy no... no me animo".
Tercer día. Llego a la facultad, subo las escaleras, voy hacia donde está la pieza de los ordenanzas pero había a dos metros de la puerta unos jóvenes que no conocía. Sin embargo, se me cruzó por la cabeza algo que me desanimó: "Están estos chicos. Al verme dándole un regalo al ordenanza seguro quedo como un gil, o me miran desconcertados. No, hoy no, otro día".
Así, día tras día iban surgiendo esas pequeñas tentaciones que no sólo me hacían mal a mi
sino que retrasaban el bien que podía llegar a hacerle a Víctor. Sin embargo, te juro que en ese momento, por más que esté tu intención, miles de cosas te hacen pensar por dentro que eso está mal, o que podés quedar mal. Muchas 'voces' que te dicen ¿¿estás seguro de esto??...
Esto, en vez de ayudar, te desanima.
Sin embargo, tarde o temprano, al juntar coraje lo iba a hacer.
Sin embargo, tarde o temprano, al juntar coraje lo iba a hacer.
Estuve como una semana. Hasta que un día que no lo encontré, decidí dejárselo a Griselda, otra de las ordenanzas que conocí en esas semanas, hablando sobre el estado de ánimo de Víctor.
Ella
me prometió que se lo daría. Eso sucedió un jueves. Yo quedé en que durante la próxima semana lo iba a
parar a Víctor y le iba a preguntar si le había llegado.
Pero
nuevamente, la semana siguiente, al verlo, no me animé. Por dentro surgieron
los mismos pensamientos estúpidos que me frenaban "quizás esté enojado
porque pensando 'este pibe se comió el título de psicólogo", o... "¡me da un
libro!, como si eso solucionara la muerte de mi hija". En fin... se me cruzaba
todo esto y me daba vergüezan frenarlo.
El Jueves 1ero de Mayo, una semana después de darle el libro a Griselda,
salí del aula al pasillo junto con Alejandra, una compañera. La
acompañaba a tomar agua.
Ibamos charlando los dos
por el pasillo y de repente veo que a unos diez metros venía
Víctor hacia nosotros (hasta ahora, como leyeron en la dedicatoria, él no me reconocía,
pero yo sí a él). De repente, llegó el momento en que lo
cruzamos y con mi amiga le dijimos (por respeto, nada más) "Adiós, ¿cómo
le va?".
Inmediatamente, luego de pasarlo, escucho a mis espaldas su voz baja, titubenado,
diciendo medio entrecortado "Vo, vo, vos, voss... ¿sos....?...". En ese instante me doy vuelta
y le digo "Si, soy yo!" (suponiendo que me iba a preguntar si era el
chico del libro).
Enseguida volvió hacia donde estaba y sin decirme
nada me abrazó fuertísimo y al mismo tiempo lo abracé yo. Fue como uno
de esos abrazos que solemos darnos (al menos yo lo suelo hacer) en el
saludo de la paz. Ese abrazo en el que te deseo la paz como si fuera el
último minuto de vida y te deseo lo mejor de lo mejor, ni más ni menos que 'la paz de Cristo'.
Fue un abrazo muy significativo para ambos. Luego
del abrazo, llenándosele de lágrimas los ojos, me dijo "muchas gracias
hermano, estoy leyendo el libro, me está haciendo muy bien".
Le
respondí "de nada, es lo mínimo que puedo hacer, ¡todos aquí lo queremos
ver bien!". Agregué: "Para lo que necesite, no lo dude, allí
estaremos".
Esto fue hermoso. Sinceramente no dejo de dar gracias
a Dios por todo lo que me está mostrando, enseñando y dando en mi paso
por la universidad. Cada día, en mis charlas con Él le digo "estoy
seguro que me llamás a estar HOY en la universidad. Estoy seguro que desde siempre me tuviste preparado este momento. ¡Qué sorpresa Señor!, ¡Gracias!. Todo lo que me hacés
vivir, todo lo que ponés en mi camino, me confirma que hoy me querés en esta facultad, que Vos me trajiste hasta acá".
Sinceramente,
así como dudé mil veces en darle el libro a Víctor, dude algunas veces
en escribirle nuevamente a ustedes. Pensé "nahhh esto es algo que debe
quedar entre vos (o sea yo) y Dios", "si lo andás contando a otros, seguramente sea
para hacerte ver... y vos sabés que eso está mal".
Luego pensé
varias veces más si eso que sentía por dentro eran palabras de Dios o
del coludo, del maligno. Y si bien la reflexión no fue muy larga, para serles
sinceros, resolví lo siguiente: estas cosas -buenas- tenemos que contarlas.
Yo me
pondría muy felíz si alguno de ustedes me comparte sus andanzas de la
facu, del trabajo, de donde sea. Si me comparten sus felicidades y
también sus tristezas. ¡para eso está la comunidad!. Estas cosas (creo)
nos fortalecen y animan. Ojalá compartamos todo lo que nos sucede y
podamos sentirnos más hermanados que nunca, en un mundo que nos necesita
ver así: unidos, dando testimonio, gritando a viva voz que amamos a
Cristo Jesús.
Estos días he recibido algunas respuestas de la primera parte de esta historia. Jóvenes como vos, como yo, que me contaban algunas cosas que le habían sucedido en la facultad, en algún lado en particular. Cosas, momentos, historias, que les dieron mucha felicidad, mucho ánimo. ¡Eso tenemos que hacer con frecuencia!, compartir más nuestras vidas. Si somos un sólo cuerpo en Cristo Jesús, debemos estar más que unidos. ¡¿o alguna vez viste un cuerpo que funcione separado?!.
Antes irme... te dejo el punto 15 del documento "Presencia de la Iglesia en la Universidad y en la Cultura Universitaria" (indispensable para nosotros. Cortito además). Dice así:
"La
presencia de los católicos en la Universidad constituye de por sí un
motivo de interrogación y de esperanza para la Iglesia. En numerosos
países, esta presencia es en efecto a la vez imponente por el número,
pero de alcance relativamente modesto; ésto es debido al hecho de que
demasiados profesores y estudiantes consideran su fe como un asunto
estrictamente privado, o no perciben el impacto de su vida universitaria
en su existencia cristiana (...) es necesario constatar que la
presencia cristiana parece por lo general reducirse a grupos aislados, a
iniciativas esporádicas, a testimonios ocasionales de personalidades
famosas, a la acción de éste o aqué movimiento" (15, PIUCU).
Nosotros
estamos para cambiar esto, es decir para estar presente realmente en
las universidades, para hacer resonar el nombre de Cristo en cada rincón
de la facu. A unos les costará más que a otros, en algunas facultades
será más difícil que en otras. ¡Seguro!.
Pero todos, en mayor o menos medida, debemos dar razones de nuestra esperanza.
Pidámosle a Dios la gracia y la
fortaleza para poder continuar anunciando Su Nombre en nuestras
facultades, para evangelizar la cultura, para 'hacer de todos los
hombres una sola familia en Cristo Jesús', como decía Dolores Sopeña.
¡Abrazo grande para todos!
Seguimos
aventurándonos por estos caminos que nos propone Jesús. Caminos llenos
de vida y esperanza, caminos que valen la pena ser recorridos!
Fin, ¡hasta nuevo aviso!.
Las publicaciones en este blog suelen ser semanales.
Las publicaciones en este blog suelen ser semanales.
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1 de junio de 2012
¡Qué grandes son tus obras Señor! -Parte 1-
Anécdota de estos días..
¡Qué grandes son tus obras, Señor,
qué profundos tus proyectos!
(Sal 92, 6)
(Sal 92, 6)
(Lo escrito aquí, sucedió los primeros días de Mayo de 2012)
Queridos amigos,
Les escribo para compartirle en algunas líneas, cosas que me han
sucedido estas últimas semanas en la facultad. Son esos gozos o
alegrías con sabor a eternidad que es imposible no compartirlas.
Les escribo para compartirle en algunas líneas, cosas que me han
sucedido estas últimas semanas en la facultad. Son esos gozos o
alegrías con sabor a eternidad que es imposible no compartirlas.Comencé en esta universidad el año pasado, luego del viaje de la JMJ. Me anoté para terminar el ciclo de la licenciatura, y en eso estoy desde aquel entonces...
El 2011, en la facultad, no pude conocer mucha gente... no pude hacerme de muchos amigos. No hubo mucha relación con mis compañeros ya que entré dos semanas más tarde (por el viaje), y nunca se dió nada... ¡ni siquiera una reunión para comer un asado, unas pizzas!.
Este año las cosas cambiaron. Curso cinco materias del tercer año, una de primero, y una de cuarto. En tercero y cuarto fui haciendo muchos amigos. Con los de tercero vuelvo todos los días a casa... viven por la zona. Con los de primero ya no curso más porque entre una cosa y otra, me cambié de comisión. Sin embargo a casi todos los conozco...
Cada vez que salgo desde mi casa hacia la facultad hago una especie de "pacto" con Dios. Le digo... "vos inquietalos con preguntas sobre la fe, sobre Vos, sobre nuestra relación amistosa y yo -si ellos me preguntan- paso a contarles de qué se trata toda esta aventura" (con Él nos entendemos, somos bastante amigos a pesar de que yo, como casi todo cristiano, le fallo seguido vió...). Sin embargo la amistad es grandísima.
No es que sólo espere a que me pregunten. No es que olculte mi fe. ¡para nada!. Digamos.... se den cuenta fácilmente porque no hay día que con alguno de la facultad no toque un tema relacionado con lo religioso/espiritual. Además, llevo un mate a la facultad que tiene un logo de mi grupo/movimiento juvenil. Como si esto fuera poco, el termo tiene una calcomanía (sticker) de otra actividad solidaria, etc. ¡¿¿Como no van a preguntar??! jaja.
El Miércoles (2 de Mayo) fue un día espectacular.
En el primer corte/recreo o como quieran llamarle fui al patio, donde estaba el grupo de cuarto año. Una de las chicas preguntó... ¿qué hiciste vos Juan el fin de semana?...
Enseguida se me cruzó por dentro "¡Me fui de retiro!" pero algo me acalló y dije "Me quedé acá, en la ciudad". En ese instante, por dentro pensé ¡no seas cagón y decí lo que hiciste! (porque a estos chicos aún no los conozco mucho... ¡imaginen que curso sólo una materia con ellos!), y con cierto coraje añadí "¡Me fui de retiro!".
Imaginen las caras. Ninguna muy sorprendida que digamos porque la mayoría en su adolescencia había hecho un retiro.
Lo gracioso -para mi- fue cuando les dije "Me fui a un retiro de silencio"... ¿¿¿¿DE
QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE????.... ¿Y CÓMO QUE ESTUVISTE EN SILENCIO DOS
DÍAS???? ¿¿¿¿¿VOSSSSSS????. ¡YO ME MATO!, etc..etc...etc...
Minutos más tarde una de ellas me dijo que no pisaba una Iglesia hacía largo tiempo y que ni loca se confesaba porque hacía mil años que no acudía al Sacramento de la Reconciliación (o confesión) y por ende la iban a retar o darle muchas penitencias.
Minutos más tarde una de ellas me dijo que no pisaba una Iglesia hacía largo tiempo y que ni loca se confesaba porque hacía mil años que no acudía al Sacramento de la Reconciliación (o confesión) y por ende la iban a retar o darle muchas penitencias.
Le dije que no era
así, que estaba exagerando, nos reímos mucho, le di ejemplos, etc. ¡son recontra bienvenidas porque felíz estará Dios, sabiendo que un 'hijo perdido' ha vuelto a casa!.
Risa va, risa viene, etc... hablamos de miles de temas.
Por momentos me sentí como coartado de mi libertad (jajaja) ya que estaba sentando en un banco y tenía a 5 mujeres y un chico en todas las direcciones, preguntándome cosas.
Risa va, risa viene, etc... hablamos de miles de temas.
Por momentos me sentí como coartado de mi libertad (jajaja) ya que estaba sentando en un banco y tenía a 5 mujeres y un chico en todas las direcciones, preguntándome cosas.
Una estaba como 'arrodillada' frente a mi, otras dos a mis costados en el banco, y dos más parados, escuchando.
Todos con muy buen ánimo y serios,
espectantes. Eso fue lo que más disfruté. Disfruto cuando la gente pregunta con ánimos de saber, por más que no comparta.
Disfruto que, a pesar de concordar o no, nos respetemos.
En un momento, entre tema y tema, las chicas se pusieron a cantar "Cordero de Diooooosss... que quitas el pecado...". ¡Gritaban!. A mi me dio vergüenza que lo hagan e intenté callarlas. Les decía ¡Shhh!! ¡¡shhhh!! ¡dejen de cantar así!. En ese instante, salió uno de los ordenanzas de su piecita (el ordenanza es aquél que limpia, que deja en orden la facultad para que los alumnos, docentes, etc, la utilicen), comenzó a caminar hacia el pasillo, escuchó que las estaba callando, volvió y me dijo "¿por qué no dejás que canten?".
Disfruto que, a pesar de concordar o no, nos respetemos.
En un momento, entre tema y tema, las chicas se pusieron a cantar "Cordero de Diooooosss... que quitas el pecado...". ¡Gritaban!. A mi me dio vergüenza que lo hagan e intenté callarlas. Les decía ¡Shhh!! ¡¡shhhh!! ¡dejen de cantar así!. En ese instante, salió uno de los ordenanzas de su piecita (el ordenanza es aquél que limpia, que deja en orden la facultad para que los alumnos, docentes, etc, la utilicen), comenzó a caminar hacia el pasillo, escuchó que las estaba callando, volvió y me dijo "¿por qué no dejás que canten?".
Siguió diciendo:
"Chicas, canten. Si esto las hace felces, ¡canten!".
¡¡¡¡¡IMAGINEN MI
CARA!!!!. Por un lado me puse muy felíz por lo que dijo ese buen hombre, y por
el otro me desconcerté ya que pensó que era un anticatólico, ¡no sé!, un ateo. ¡No sé que habrá pensado!.
Minutos más tarde, mientras todos entraban a sus aulas, busqué al ordenanza. Lo paré y le comenté la situación. Le dije "no mal entienda lo de hoy, yo también soy católico, pasa que las chicas cantaban porque me jodían un poco sobre lo que les hablaba ya que hablamos sobre temas referidos a la Iglesia, a la fe, porque voy a un grupo juvenil".
El señor
me miró y me dijo "yo al escuchar sus voces, no pude dejar de pensar en mi hija
de 29 años. Ella falleció de un cáncer de colon hace dos semanas (los
ojos se le empezaron a poner vidriosos, como para largar lágrimas...) y cuando escuché a esas chicas fue como sentir algo por
parte de Dios. Sentí que Dios me hablaba a través de ellas o me daba una
señal. Sentí que me decía '¡arriba!, ánimo, ¡adelante!'".
Yo me quedé sin palabras y hasta me sentí super culpable por querer callarlas, se imaginarán. ¡Mirá lo que suscitó en este hombre ese canto!, pensaba por dentro mientras él me hablaba.
Le pregunté bien cómo había sucedido todo. Intenté explicarle
que en estos momentos es donde más fuerte hay que ser y que tenga mucha fe, que no pierda la fuerza. Le dije finalmente que me llame si necesitaba algo. Que venía todos los días a la facultad y que no dude en pararme ante cualquier cosa que necesite.
Me fui a la clase. Al salir lo busqué para darle una imagen de la Virgen, pero no lo encontré. Mañana (3 de Mayo) se la daré. Recen mucho por él, aunque ni sepamos su nombre. Dios lo conoce muy bien.
Por
eso el título del mail, ese versículo del Salmo 92 tan lindo. Me quedé
pensando mucho en eso...¡en los proyectos de Dios para cada uno de
nosotros!. Hoy estamos, mañana no sabemos. Pero Dios, ante todo, quiere
que seamos felices, que vivamos felices.
El Plan de Dios es muy
grande. Enorme. Imposible pensar todo lo que tendrá preparado para cada
uno en esta vida. Pero la que más nos importa es la que viene, por eso
hay que preparse, ser buenas personas y perseverar en este camino de fe.
No es fácil, claro está: caemos, nos levantamos, tropezamos, caemos, nos volvemos a
levantar. Lo importante (creo) es no perder el norte, ya que como dice la Palabra, "gracias a la constancia salvarán sus vidas" .
Hacia Jesús queremos ir y María, como
buena Madre, nos ayudará mucho en nuestro caminar.
Al pensar todo esto, recordaba esa frase de Cecilia Perrín, joven focolar que sufrió un cáncer en pleno embarazo y los médicos le aconsejaron que abortara, pero ella supo llevar ese embarazo, más allá de todo dolor, porque a pesar de tantos problemas, sabía cual era su meta: la santidad.
Al pensar todo esto, recordaba esa frase de Cecilia Perrín, joven focolar que sufrió un cáncer en pleno embarazo y los médicos le aconsejaron que abortara, pero ella supo llevar ese embarazo, más allá de todo dolor, porque a pesar de tantos problemas, sabía cual era su meta: la santidad.
Su
frase, tan linda y acertada fue: "Tus caminos son una locura, rompen mi
humanidad, pero son los únicos que quiero recorrer". ¡Qué frase tan hermosa!, ¿no?. Cada vez que la leo, algo me mueve en lo más íntimo.
Pase lo que pase, no perdamos de vista nuestro norte. Dios nos ama, nos quiere ver más unidos que nunca siendo, seriamente, levadura en la masa. El mundo está como está por falta de cristianos auténticos, que vivan genuinamente. El mundo necesita vernos unidos en serio, corazón con corazón, como reza la oración del P. Victor. No estamos para seguir paveando. Muchos hombres y mujeres buscan respuestas a miles de problemas diarios. Nosotros encontramos una gran solución: Jesús. ¿Y si lo anunciamos?...
Pase lo que pase, no perdamos de vista nuestro norte. Dios nos ama, nos quiere ver más unidos que nunca siendo, seriamente, levadura en la masa. El mundo está como está por falta de cristianos auténticos, que vivan genuinamente. El mundo necesita vernos unidos en serio, corazón con corazón, como reza la oración del P. Victor. No estamos para seguir paveando. Muchos hombres y mujeres buscan respuestas a miles de problemas diarios. Nosotros encontramos una gran solución: Jesús. ¿Y si lo anunciamos?...
¡No dejemos de navegar mar adentro!
En nuestro trabajo, en la escuela, en las universidades, donde sea ¡hay mucho por hacer!.
Cosas que uno nunca imagina pero que Dios, en sus grandes obras, nos tiene preparadas.
¡Un abrazo inmenso en Cristo Jesús y María Santísima!
En estos días redactaré la segunda parte...
¿cómo siguió mi relación con el ordenanda?
28 de mayo de 2012
Cada uno de nosotros, instrumentos de Dios, para hacer el bien.
¿No ardía acaso nuestro corazón
mientras nos hablaba en el camino?
(Lc 24, 32)
Sinceramente, estuve pensando todo el día en vos. Pensando cómo contarte esto.
Algo me desafiaba por dentro. Una voz...
Me decía constantemente "dale, escribí", "contales lo que sentís", "animate".
Esto me llevó a descubrir con el paso de las horas, que no fue "algo" sino "alguien".
Fue Dios, estoy seguro.
Esto me llevó a descubrir con el paso de las horas, que no fue "algo" sino "alguien".
Fue Dios, estoy seguro.
Y vos me dirás: ¡¡Ahh, si...!! ¿¿y cómo sabés eso??.
Te aseguro que una sola señal te basta, para darte cuenta que eso que vivís cada día, es de Dios: el estado de tu corazón. Cuando las cosas son de Dios, tu corazón arde, se prende fuego por dentro, buscás calmarlo pero por el contrario quema mucho más.
Es Él, te lo aseguro. Es Él que, como a los discípulos de Emaús, te hace arder el corazón con su sola presencia. En la naturaleza, en las cosas sencillas de cada día, en un abrazo que se funde entre dos amigos, en el amor -de verdad- que se tienen los novios, los esposos.
Es Él, te lo aseguro. Es Él que, como a los discípulos de Emaús, te hace arder el corazón con su sola presencia. En la naturaleza, en las cosas sencillas de cada día, en un abrazo que se funde entre dos amigos, en el amor -de verdad- que se tienen los novios, los esposos.
Vos tenés la posibilidad de sentir esto CADA DÍA DE TU VIDA. Sólo hay que callarse un poco más, dejar de hablar tanto por dentro llenando de ruidos el alma, para dar paso al Señor. Cuando Él entra, ¡viene para quedarse!.
Obviamente, habrá días que arda más que otros. Habrá días que no lo sientas tanto. No porque Él no esté allí, sino porque seguramente no estés sintonizando su canal.
El hecho de vivir tan inmersos en el mundo hace que a veces nos ahoguemos en miles de actividades. Cuando esto sucede, podemos olvidar el motivo por el cual hacemos todas las cosas, hasta incluso el motivo de nuestra existencia.
Sin embargo Él no se va. Atiende las 24 horas. Esto debe quedarte clarito.
El hecho de vivir tan inmersos en el mundo hace que a veces nos ahoguemos en miles de actividades. Cuando esto sucede, podemos olvidar el motivo por el cual hacemos todas las cosas, hasta incluso el motivo de nuestra existencia.
Sin embargo Él no se va. Atiende las 24 horas. Esto debe quedarte clarito.
En fin... volviendo, te comentaba...
Durante la semana que pasó me inquieté por algunas cosas que se fueron dando en cadena. Venía creciendo gradualmente. Un enfriamiento espiritual quizás. Esto traía como consecuencia visiones un tanto pesimistas sobre algunas cosas, un poco de desconfianza sobre otras, y desgano también.
Mi grupo de amigos de la Pastoral Universitaria, realizaban este fin de semana un campamento y, como años anteriores, ya había confirmado mi asistencia.
Durante la semana anterior al campamento, recordé que tenía un compromiso el día sábado. Intenté arreglar todo como para estar presente en ambos lugares, pero no pude. Así que me terminé quedando en la ciudad.
Cuando resolví esto, resongué un poco conmigo mismo, y Dios no estuvo al margen de esa discusión, obviamente. Pero luego de unos minutos todo pasó.
Le dije a Jesús "Está bien, está bien... me quedo. Tenés razón. Me comprometí con esto, me quedo acá". Quizás, con todo esto, tengas preparadas otras cosas más lindas, o más importantes para mi vida.
Finalmente, el sábado, hablando con unas hermanas consagradas, surgió la idea de ir a visitar a los chicos el Domingo, y participar en la Misa junto con ellos.
Cuando resolví esto, resongué un poco conmigo mismo, y Dios no estuvo al margen de esa discusión, obviamente. Pero luego de unos minutos todo pasó.
Le dije a Jesús "Está bien, está bien... me quedo. Tenés razón. Me comprometí con esto, me quedo acá". Quizás, con todo esto, tengas preparadas otras cosas más lindas, o más importantes para mi vida.
Finalmente, el sábado, hablando con unas hermanas consagradas, surgió la idea de ir a visitar a los chicos el Domingo, y participar en la Misa junto con ellos.
Llegó el Domingo. A las 8:45 estaba arriba. Me vestí, preparé el mate, unos CD's con música folckórica y salí al encuentro de las monjas.
Ellas son cuatro, viviendo en comunidad.
Los cinco emprendimos la marcha hacia Maizales, el pueblo donde se hacía el campamento. Un pueblo que no tiene más de 15 casas alrededor y queda a unos 40 kilómetros de Rosario.
El viaje fue estupendo. Música, mates, charlas, risas y hasta nos perdimos en el camino.
El viaje fue estupendo. Música, mates, charlas, risas y hasta nos perdimos en el camino.
Llegamos al pueblo. Hasta ese momento, mi estado de ánimo venía al 50%.
Estaba felíz, por supuesto, pero venía (como dije antes) un poco cansado de la semana y espectante de cómo andarían los chicos, y con cierta pena quizás por no haber ido al campa.
Estaba felíz, por supuesto, pero venía (como dije antes) un poco cansado de la semana y espectante de cómo andarían los chicos, y con cierta pena quizás por no haber ido al campa.
Comencé a saludar uno por uno, mujeres y varones, sucios por el barro, otros con olor a humo, a los no tan sucios y también los más limpitos, que recién salían de bañarse.
De todos, uno de ellos cambió mi estado de ánimo de inmediato con un gesto muy sencillo que no esperaba recibir.
Yo no lo había visto, más bien, fue él quien de lejos me vio a mi, y vino con una felicidad genuina a darme un fuerte abrazo y saludarme. Hacía tiempo (semanas) que no nos cruzábamos, que no hablábamos.
No sé si te ocurre a menudo, pero al menos yo me doy cuenta cuándo ciertos abrazos o apretones de manos, o saludos, son por mera formalidad o porque de verdad la otra persona (o vos, cuando lo das) sentís esa amistad como algo serio. Ocurre también cuando nos damos el saludo de paz durante la Misa. Uno puede notar fácilmente el saludo frio o tibio de algunas personas, y el saludo fervoroso, animado y muy fraterno de otras.
En ese gran abrazo, en su saludo, y su interés por saber cómo andaba, sentí esto de ser comunidad nuevamente, esto de ser (en la PUR, en la Iglesia) una familia en torno a Dios.
Dios me demostraba nuevamente que allí estaba, haciéndose presente por medio de ese amigo, que con ese gran abrazo me decía "¡dale, vamos, adelante, ánimo!".
En seguida me cambió la cara y esa felicidad volvió. Ese corazón que se estaba enfriando, volvió a funcionar a toda máquina, encontró nuevamente su identidad, su rumbo.
Todos estamos llamados a hacer lo que hizo este amigo conmigo. Tenemos -todos- el deber de ser levadura en la masa, y ¿qué mejor que dar testimonio con la alegría, con la felicidad que brota del espíritu?. Necesitamos alentarnos, como en toda familia los padres alientan a sus hijos a continuar, a luchar por la vida. Necesitamos preocuparnos más unos por otros, interesarnos por la vida del otro como lo hace Cristo. Esto es lo que nos diferencia de muchas personas, que pueden ver a los otros como "uno más", como alguien que me puede traer ciertos beneficios, como un medio para llegar a un objetivo personal, etc...
Dios me demostraba nuevamente que allí estaba, haciéndose presente por medio de ese amigo, que con ese gran abrazo me decía "¡dale, vamos, adelante, ánimo!".
En seguida me cambió la cara y esa felicidad volvió. Ese corazón que se estaba enfriando, volvió a funcionar a toda máquina, encontró nuevamente su identidad, su rumbo.
Todos estamos llamados a hacer lo que hizo este amigo conmigo. Tenemos -todos- el deber de ser levadura en la masa, y ¿qué mejor que dar testimonio con la alegría, con la felicidad que brota del espíritu?. Necesitamos alentarnos, como en toda familia los padres alientan a sus hijos a continuar, a luchar por la vida. Necesitamos preocuparnos más unos por otros, interesarnos por la vida del otro como lo hace Cristo. Esto es lo que nos diferencia de muchas personas, que pueden ver a los otros como "uno más", como alguien que me puede traer ciertos beneficios, como un medio para llegar a un objetivo personal, etc...
Luego de ese gran abrazo, me reí, bailé con los chicos y, por supuesto, hablé con muchos de ellos. Se notaba que habían vivido días intensos y que, en contacto con la naturaleza y en clima más relajado, se habían encontrado con el Señor y Él los había revitalizado.
Minutos más tarde participamos de la Eucaristía. En ella celebramos los 2012 años de Iglesia y recordamos aquel día en que los discípulos y María Santísima fueron llenos del Espíritu Santo, quien los alentó para que salieran a anunciar a todo el mundo las proezas de Dios.
Luego de finalizada la Misa, el tiempo empeoró, por lo que una de las hermanas propuso volver a la ciudad y los otros cuatro aceptamos.
De regreso, vimos en la ruta a un seminarista y un sacerdote. El seminarista estaba esperando un colectivo para ir a Rosario. Entonces nos detuvimos para llevarlo, pero cuando lo hicimos, el colectivo (que venía detrás nuestro) frenó y él subió rápidamente, por lo que no nos pudimos ver.
Sin embargo, minutos más tarde le envié un SMS y terminamos encontrándonos en la casa de las hermanas consagradas. Allí almorzamos y hablamos durante casi 3 horas. Una charla muy linda.
Luego de ahí, acompañé al joven seminarista hasta la terminal de ómnibus, donde debía tomar su colectivo para volver al Seminario.
El día fue intenso y cargado de grandes momentos.
Me asombré de todo lo que Dios me tenía preparado para este fin de semana. ¡No lo esperaba!, y me vinieron nuevamente al oído, a la mente y por supuesto al corazón, esas palabras del salmista que dice "¡Qué grandes son tus obras Señor, qué profundos tus proyectos!" (Salmo 92, 6).
Todo esto desembocó en ganas de hacer un video con algunas imágenes de lo que hemos vivido este último año o año y medio en la Pastoral Universitaria. Momentos increíbles, cargados de sentido, como el abrazo de mi amigo, que a veces olvidamos por el trajín del día a día.
Que estos momentos, queden impregnados en lo más profundo de tu corazón. Nunca olvides todo el bien que has hecho. No olvides tus aventuras con el Señor. Que esto te sirva para motivarte e impulsarte a seguir haciendo el bien en nombre de Dios.
El día fue intenso y cargado de grandes momentos.
Me asombré de todo lo que Dios me tenía preparado para este fin de semana. ¡No lo esperaba!, y me vinieron nuevamente al oído, a la mente y por supuesto al corazón, esas palabras del salmista que dice "¡Qué grandes son tus obras Señor, qué profundos tus proyectos!" (Salmo 92, 6).
Todo esto desembocó en ganas de hacer un video con algunas imágenes de lo que hemos vivido este último año o año y medio en la Pastoral Universitaria. Momentos increíbles, cargados de sentido, como el abrazo de mi amigo, que a veces olvidamos por el trajín del día a día.
Que estos momentos, queden impregnados en lo más profundo de tu corazón. Nunca olvides todo el bien que has hecho. No olvides tus aventuras con el Señor. Que esto te sirva para motivarte e impulsarte a seguir haciendo el bien en nombre de Dios.
29 de febrero de 2012
Pensamientos del Card. Newman
Debería ser un referente para todo universitario, sin distinguir entre docentes o alumnos. Para todos. El Beato Newman no fue beatificado por realizar grandes milagros, o apariciones, etc. Nada de eso.
Fue elevado a los altares por su evangelización en el plano cultural, por la búsqueda incansable de la Verdad, por el gran trabajo en el campo de la fe y la razón.
A continuación, en algunas líneas, describimos el objeto de trabajo del Card. Newman (como anglicano, primero, y luego, al convertirse al catolicismo).
Esta declaración la hizo luego de recibir, de forma inesperada, la noticia de que el Papa León XIII lo nombraría cardenal de la Iglesia Católica.
Esta declaración la hizo luego de recibir, de forma inesperada, la noticia de que el Papa León XIII lo nombraría cardenal de la Iglesia Católica.
Podríamos decir que Newman se anticipó a denunciar lo que sucedería en nuestros días, ¿no creen?. Esto que hoy conocemos como la "New Age" o "Religión a la carta".
Segundo, podríamos resumir que su trabajo se basó, en parte quizás, en hacerle frente intelectualmente al relativismo cultural y ético que se comenzaba a vislumbrar, tarea que hoy, con gran esfuerzo, lleva adelante S.S. Benedicto XVI.
Segundo, podríamos resumir que su trabajo se basó, en parte quizás, en hacerle frente intelectualmente al relativismo cultural y ético que se comenzaba a vislumbrar, tarea que hoy, con gran esfuerzo, lleva adelante S.S. Benedicto XVI.
Este fue uno de los motivos por el cual el Santo Padre decidió viajar hacia el Reino Unido para beatificar al Card. Newman, en Septiembre de 2010.
Antes de irnos, tres libros recomendados, escritos por Newman. Obviamente no son los únicos libros que él escribió.

Carta al Duque de Norfolk:
Esta carta, escrita por Newman para rebatir las críticas ofensivas del político Gladstone a los católicos, está considerada como uno de los textos más luminosos de la literatura cristiana acerca de la conciencia moral.

Apología pro Vita Sua:
La temática del libro se basa en la conversión de Newman del anglicanismo al catolicismo; una historia que versa sobre el valor de nuestras propias elecciones. Es el testimonio de cómo una batalla personal librada en el terreno de la religión y del dogma teológico puede resultar tan apasionante, como llena de significado.
Discursos sobre la fe:
Desarrollan las líneas doctrinales que vertebran la vida cristiana, contribuyen al enriquecimiento espiritual y señalan con nitidez dónde se halla la única y verdadera Iglesia de Cristo.
¡Hasta pronto!
Fuente consultada: Semanario Católico Cristo Hoy | 16 al 22 de Septiembre | 2010 | Ed.851
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