7 de julio de 2014

Buscar tu media naranja en tu grupo de parroquia - Parte II

Hace unos meses atrás publicaba algo sobre el hecho de buscar a tu "media naranja" en un grupo parroquial. De aquella publicación surgieron varios comentarios, algunos de los cuales fueron plasmados en Facebook. Otros, sin embargo, los hablamos cara a cara con amigos/as.

No está demás aclarar que cuando hablo de buscar a nuestra pareja en un grupo parroquial, no estoy diciendo ni avalando que esto sea el objetivo principal, ni que Dios quede relegado a un segundo plano por este asunto. Primero Dios, lo demás viene por añadidura.

Ahora bien... seamos realistas y pensemos en lo que sucede en el día a día (aclaro, estoy pensando en voz alta...): ¿qué sucede con aquel chico o chica no creyente que, un día se le dio por entrar a la Misa de jóvenes -solo porque vio luz y entró- y allí se enamoró a primera vista de otra persona? Puede pasar... ¡¿o no?! ¡Claro que si!

Sigo yendo un poco más allá: ahora esta persona, que 'cayó' sin entender a la perfección lo que sucedía allá adelante, en el Altar, obnubilada por ese amor comienza a ir todos los sábados por la tarde a Misa, porque allí ve a su media naranja.

Resulta que un día toma coraje, le habla, se presenta, y empiezan una relación amistosa. Se ponen de acuerdo para ir a Misa la próxima semana, y también para comer en los días siguientes.

Semanas más tarde, esta persona que un día cayó a la Misa sin saber mucho por qué, totalmente enamorada, le propone comenzar un noviazgo a la otra. Esta última acepta. Comienzan a salir, a compartir más cosas durante la semana y, por supuesto, la Misa, ¡plan infaltable!


Con el tiempo, aquella persona que cayó de prepo en la Misa, le cuenta a su pareja que no entendía mucho sobre este sacramento (Eucaristía), y que sigue yendo al templo sin entender el sentido de lo que sucede allí adelante... 

Le dice además que el día que entró a esa parroquia fue porque estaba desanimado y sintió algo por dentro que lo invitaba a entrar, y que allí fue donde se enamoró.

La pareja, que desde la infancia va a Misa le dice con ternura en los ojos:  "No te preocupes, Dios sabrá por qué te hizo llegar hasta acá, y por qué hizo cruzar nuestros caminos. Yo te voy a explicar de qué se trata la Misa, algo que para nosotros es muy sagrado... ya vas a ver. Cuando te cuente vas a quedar impresionado. Realmente es un milagro de amor..."

Si la historia fuera esta (doy fe que conozco algunas historias similares), ¿podemos juzgar a la persona que empezó a ir a Misa sólo por estar enamorado?. En este sentido, no puedo dejar de preguntarme si somos de los que vemos el vaso medio lleno o medio vacío. ¿Cómo puedo juzgarlo, si esa persona no tenía idea de lo que significaba la Eucaristía?.

Ya sé, algún inconformista podría decirme "tiene todos los medios para buscar por Internet, para hacerlo por su cuenta, para enterarse la importancia de la Eucaristía". Estoy de acuerdo con eso, pero ¿es tan fácil como pensás?. ¿Es tan fácil despertar el interés por la Eucaristía a una persona cuando a veces observa desde fuera incoherencias entre nosotros, los cristianos?. No lo avalo. Sólo me lo pregunto. Yo se que la Eucaristía es lo máximo para un cristiano, y que cualquier problema que pueda existir dentro o fuera de la Iglesia no tiene por qué interferir mi relación personal con Jesucristo. Pero... ¿cómo le explicamos esto a alguien que lo ve desde afuera y nunca leyó ni siquiera un documento de la Iglesia y no entiende nada del tema? 

Ahora bien... he visto también casos de chicos (por lo general ellos, más que ellas) que comenzaban un grupo parroquial, se ponían de novio con alguna chica de la comunidad y luego él la arrastraba a ella fuera de la comunidad. En este caso, creo, si puedo decir que él sabía lo que estaba haciendo. Era consciente. Y la chica, o bien fue víctima (de un engaño que empezó sutil y progresivamente), o bien tenía una fe muy débil y se dejó arrastrar.

Creo que en todo esto debemos estar despiertos, atentos. En el caso de la chica que nombré al final, atentos para no dejar que la engañen, para acompañarla en la fe (a ella o a él. Nadie está exento). 


La vida de fe es muy importante para cualquier persona. No lo digo yo. No es una vaga idea personal. La fe revitaliza, hace nueva todas las cosas, ¡da vida!. Pero no todos tenemos la misma fe, y no debemos olvidar además que los creyentes atravesamos por momentos donde estamos más fuertes o más débiles. Todos tenemos esos momentos en que flaqueamos en la fe y, muchas veces, corremos el riesgo de dejar la comunidad (por tentaciones, engaños, celos, etc...). Pero la mayoría de las veces aparece esa mano amiga, la de algún hermano o hermana de la comunidad que nos anima con su vida, con su testimonio, con su alegría. Esa persona que nos invita a volver a la senda...

Conclusión: no creo que esté mal buscar a tu chica/o en una comunidad parroquial, siempre y cuando esto no deje en segundo plano a Dios. Sin embargo, debemos reconocer que muchos entran (por ignorancia quizás) buscando primero al amor de su vida, y luego terminan descubriendo y enamorándose de Dios. De los que hay que tener cuidado en toda comunidad son de los lobos disfrazados de corderos, aquellos/as que aparentan ser piadosísimos/as solo para seducir a la persona que más tarde sacarán de la comunidad, sólo por un fin egoísta.

Quizás te puedan interesar...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...