11 de julio de 2011

Para recordar... y reflexionar.

En Septiembre de 2010, S.S. el Papa Benedicto XVI, viajaba al Reino Unido con motivo de la beatificación del Cardenal John Henry Newman.
En su homilía, el Papa Teólogo nos habla de la "evangelización de la cultura", misión a la que estamos llamados los católicos y a la que varios lectores de este blog sienten más de cerca ya que concurren frecuentemente a la universidad. 

A continuación podremos ver sólo dos párrafos de toda la Homilía. Sin embargo, al finalizar tenés un link para verla por completo.
El primero de los párrafos está dirigido a todo el pueblo de Dios, a todos los laicos en especial. Y de manera más especial aún, el segundo, se dirige a la juventud. 
Debemos ser, sin miedo, hombres y mujeres de fe que se manifiestan tal como son, sin máscaras, sin sentir vergüenza, en el plano público. Debemos además, formarnos permanentemente para estar más arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe.(San Pablo)
 
La evangelización de la cultura es de especial importancia en nuestro tiempo, cuando la “dictadura del relativismo” amenaza con oscurecer la verdad inmutable sobre la naturaleza del hombre, sobre su destino y su bien último. Hoy en día, algunos buscan excluir de la esfera pública las creencias religiosas, relegarlas a lo privado, objetando que son una amenaza para la igualdad y la libertad. Sin embargo, la religión es en realidad garantía de auténtica libertad y respeto, que nos mueve a ver a cada persona como un hermano o hermana. Por este motivo, os invito particularmente a vosotros, fieles laicos, en virtud de vuestra vocación y misión bautismal, a ser no sólo ejemplo de fe en público, sino también a plantear en el foro público los argumentos promovidos por la sabiduría y la visión de la fe. La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas y arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje por el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad. No tengáis miedo de ofrecer este servicio a vuestros hermanos y hermanas, y al futuro de vuestra amada nación.

Finalmente, deseo dirigirme a vosotros, mis queridos jóvenes católicos de Escocia. Os apremio a llevar una vida digna de nuestro Señor (cf. Ef 4,1) y de vosotros mismos. Hay muchas tentaciones que debéis afrontar cada día -droga, dinero, sexo, pornografía, alcohol- y que el mundo os dice que os darán felicidad, cuando, en verdad, estas cosas son destructivas y crean división. Sólo una cosa permanece: el amor personal de Jesús por cada uno de vosotros. Buscadlo, conocedlo y amadlo, y él os liberará de la esclavitud de la existencia deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual. Dejad de lado todo lo que es indigno y descubrid vuestra propia dignidad como hijos de Dios. En el evangelio de hoy, Jesús nos pide que oremos por las vocaciones: elevo mi súplica para que muchos de vosotros conozcáis y améis a Jesús y, a través de este encuentro, os dediquéis por completo a Dios, especialmente aquellos de vosotros que habéis sido llamados al sacerdocio o a la vida religiosa. Éste es el desafío que el Señor os dirige hoy: la Iglesia ahora os pertenece a vosotros.

1 comentario:

  1. Muy bueno e interesante este blog.

    Esperemos que nos de muchos frutos.

    Un fraternal abrazo.

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