17 de julio de 2011

Trata de personas


Fuente: Santa Gianna. N°49: Julio 2011 | Hoja Católica Apostólica Romana
En promoción de la vida y la Dignidad Humana.

La primera semana de Julio del corriente, salía en numerosos diarios una gloriosa noticia que hace a la dignidad de miles de personas, que por necesidad, violencia, engaño, etc. se ven sometidas a vejaciones sexuales, a saber, la presidente de la Nación promulgaba la Ley de trata de personas, y por decreto prohibía “los avisos que promuevan la oferta sexual o hagan explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, por cualquier medio” (Art. 1).
Los periódicos, obviamente publicaban que la presidente había prohibido el “Rubro 59” como es conocido por su ubicación en Clarín, el más importante en esa materia. Lo que los periódicos no informan es que también se refiere a esos volantitos que cubren la vía pública hace años, no solo con oferta sexual, sino también con imágenes de desnudos conformando, además, un claro delito de corrupción de menores (es decir, ponen los papelitos en las puertas de los colegios o directamente se los dan en mano).

Hace tiempo, desde Santo Tomás Moro y Santa Gianna intentamos sin éxito promover un acciones judiciales masivas contra los volantes de oferta sexual, pero, empezando por los Cristianos cómodos y cobardes, no hemos conseguido consenso.

Siguiendo con la noticia, este hecho me llenó de felicidad, y comencé a buscar información para escribir el siguiente artículo, hasta que con mucho dolor noté, aunque sin desmerecer este maravilloso acto, que la ley se encuentra sancionada desde 2008, 29 de abril de 2008 para ser exactos, a la espera de su promulgación (que curiosamente sucede a pocos meses de las elecciones).

Exposición de motivos.

Esta Ley, que fue promovida y redactada por el Sr. Legislador Jorge A. Agúndez, expresa entre los motivos de la misma, que la “ley tiene como propósito establecer una base legal adecuada para una más eficiente lucha contra la trata de personas, sea ésta interna o internacional, asegurando una persecución eficaz y protegiendo a las víctimas las que, en su inmensa mayoría, son mujeres y niños”, que no implica únicamente la industria sexual, sino “abarca también el trabajo forzado y supone infracciones importantes de las normas laborales, la salud pública y los derechos humanos” (Exp. De Motivos), como “el derecho a la libertad, la integridad y la seguridad de las personas, el derecho a no ser sometido a torturas ni a otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, el derecho a la libertad de circulación, el derecho a fundar un hogar y una familia, el derecho al mayor nivel posible de salud y el derecho a la educación” (Exp. De Motivos).

Muchas veces, cuando he propuesto el tema de iniciar acciones, muchos me respondieron “bueno, pero si los fiscales que pasan por la calle permanentemente están al tanto y no hacen nada”, como si esto fuera una especie de valium de conciencia que los habilitara a no involucrarse. Al respecto, continúa la exposición de motivos, que los “casos, contados, aislados y excepcionales, en los que se ha investigado este delito han revelado con crudeza en nuestro país la ausencia de recursos establecidos para tratar, en tiempo y forma, las consecuencias que siguen al desbaratamiento de una organización criminal” (Exp. De Motivos).

“Suele suceder que la trata de personas se considera, aún, un problema menos grave que, por ejemplo, el tráfico de estupefacientes” (Exp. De Motivos). bajo el pretexto de que “es el derecho de la mujer a la libertad sexual. Si lo hacen es por que les gusta” y si alguna lo hace forzada, “es un caso aislado”.

Es importante insistir – continua- en esta definición por cuanto uno de los motivos que impide la adecuada comprensión del fenómeno de la trata de personas, parte del hecho de dar por sentado que la víctima consiente el trato del que es objeto”, cuando la realidad, como hemos resaltado numerosas veces, es que nadie elige voluntariamente este tipo de vida, a no ser, realmente casos muy, muy aislados.

No hace mucho tiempo, una investigación televisiva demostraba que muchas de las prostitutas de barrios liberados, son gente de países donde la prostitución infantil y la trata de personas es moneda corriente. También se informaba hace no mucho tiempo, que en Santa Rosa, provincia de Corrientes, son los mismos padres los que venden a sus hijos por $100 o los fuerzan a estas actividades como una pràctica socialmente aceptada (después dicen que hay que regular y tolerar los usos sociales). Estos niños, explotados desde la infancia, que no conocen otra vida ¿a qué más se dedicarán?, pero nosotros, inflados en nuestro egoísmo, sumergidos, con palabras de Mons. Aguer, en una “sociedad artificialmente erotizada”, seguimos insistiendo en que “es su libertad”, y buscamos hasta reglamentar la actividad.

Algunas formas de explotación sexual comercial que los afecta, (son) el turismo sexual y la pornografía infantil” (Exp. De Motivos), estas son las personas que en la adultez llegan a vivir de la oferta sexual, mientras que “aún los casos más brutales de la industria sexual, suelen ser castigados conforme a leyes que también se aplican a delitos menores” (Exp. De motivos).

Esta ley, por su parte, como veremos a continuación, pone penas más acordes a la gravedad del delito (aunque podrían mejorarse) y sobre todo, no pena a la victima, lo que da una mayor facilidad para la persecución de sus autores, debido a que los “migrantes que recurren a los servicios de traficantes pueden encontrarse en una posición extremadamente vulnerable a causa de su situación irregular o porque pueden haber contraído deudas en sus países de origen o debido a la impunidad con la que suelen operar las redes de tráfico. En ocasiones, el hecho de ser indocumentados los expone a sufrir cambios en los contratos o a ser obligados a realizar trabajos degradantes y humillantes, con frecuencia en condiciones equivalentes a la esclavitud” (Exp. De motivos), esto lleva a una absoluta impunidad de los delincuentes.

La Ley.

Un breve resumen de la Ley, que sanciona con penas de entre 3 y 8 años lo más leve y 8 a 20 lo más grave, es el que hacemos a continuación.

Define la trata de personas como “la captación, el transporte y/o el traslado -ya sea dentro del territorio nacional, desde o hacia el extranjero-; la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación” (Art. 1, 1er parr.), y tratandose de menores de 18 años, el delito se comete aun si hubiera consentimiento de la víctima.

Y define la explotación, demarcando los delitos implicados en la ley como “mantener a una persona en condición de esclavitud; prácticas análogas a la esclavitud; la condición de servidumbre; trabajos o servicios forzados; Promover, facilitar, desarrollar u obtener provecho de cualquier forma de comercio sexual; y la extracción ilícita de órganos humanos” (Art. 2).

En el Art. 4 establece el avance del que habíamos hablado al dejar a salvo a la víctima “por la comisión de cualquier delito relacionado con la migración, la prostitución o cualquier otro delito que sea el resultado directo de haber sido objeto de trata”, y en el Art. 11, para mayor claridad establece que “en ningún caso se alojará a las víctimas de los delitos contemplados en la presente ley en cárceles, establecimientos penitenciarios o destinados al alojamiento de personas procesadas o condenadas”.

Finalmente crea el “Programa Nacional de Prevención y Asistencia a las Víctimas de la Trata de Personas”, destinado, entre otras cosas, a “asegurar el acceso de las víctimas a servicios gratuitos de asistencia médica, psicológica, social y jurídica” y finalmente agrava enormemente el delito cuando “cuando se hubiere puesto en peligro la vida, la salud o la integridad de los migrantes o cuando la víctima sea menor de edad… o cuando el tráfico de personas se hubiere efectuado con el objeto de cometer actos de terrorismo, actividades de narcotráfico o lavado de dinero” (Art. 21), y cuando “el autor fuere ascendiente, descendiente, cónyuge, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda… funcionario público”, etc.

Conclusión.

Esta ley ha sido un gran acierto y una gran Vitoria para aquellos que luchamos por la vida y la dignidad humana, y nos da una herramienta más continuar nuestra cruzada por un mundo mejor, libre de opresión, marginación, discriminación y abusos hacia los más desprotegidos, a pesar de la desafortunada fecha de su promulgación.

Como Cristianos, pero sobre todo como ciudadanos, debemos usar esta ley, para combatir los abusos que tanto mal hacen a nuestros hermanos.

El decreto que “prohíbe el rubro 59, según los publican comerciantes del cuerpo humano con el fin de desacreditar la ley como una movida política de contra el grupo Clarín, nos habilita a entrar más activamente en la lucha contra la promoción de la prostitución y la corrupción de menores al habilitarnos a iniciar fuertes acciones contra los responsables.

Se nos ha dado una ventaja contra el enemigo, no nos dejemos dormir, aprovechémosla, usémosla mientras la tengamos y hagamos valer nuestros principios.

Una vez más se convoca a quienes lo deseen a iniciar acciones compulsivas contra los promotores de estas prácticas.

Y que la Virgen, nuestra Madre, nos guíe en esta lucha.


Fuente: Santa Gianna. N°49: Julio 2011 | Hoja Católica Apostólica Romana | En promoción de la vida y la Dignidad Humana.
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Editor Santiago Luis Pupi.



11 de julio de 2011

Para recordar... y reflexionar.

En Septiembre de 2010, S.S. el Papa Benedicto XVI, viajaba al Reino Unido con motivo de la beatificación del Cardenal John Henry Newman.
En su homilía, el Papa Teólogo nos habla de la "evangelización de la cultura", misión a la que estamos llamados los católicos y a la que varios lectores de este blog sienten más de cerca ya que concurren frecuentemente a la universidad. 

A continuación podremos ver sólo dos párrafos de toda la Homilía. Sin embargo, al finalizar tenés un link para verla por completo.
El primero de los párrafos está dirigido a todo el pueblo de Dios, a todos los laicos en especial. Y de manera más especial aún, el segundo, se dirige a la juventud. 
Debemos ser, sin miedo, hombres y mujeres de fe que se manifiestan tal como son, sin máscaras, sin sentir vergüenza, en el plano público. Debemos además, formarnos permanentemente para estar más arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe.(San Pablo)
 
La evangelización de la cultura es de especial importancia en nuestro tiempo, cuando la “dictadura del relativismo” amenaza con oscurecer la verdad inmutable sobre la naturaleza del hombre, sobre su destino y su bien último. Hoy en día, algunos buscan excluir de la esfera pública las creencias religiosas, relegarlas a lo privado, objetando que son una amenaza para la igualdad y la libertad. Sin embargo, la religión es en realidad garantía de auténtica libertad y respeto, que nos mueve a ver a cada persona como un hermano o hermana. Por este motivo, os invito particularmente a vosotros, fieles laicos, en virtud de vuestra vocación y misión bautismal, a ser no sólo ejemplo de fe en público, sino también a plantear en el foro público los argumentos promovidos por la sabiduría y la visión de la fe. La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas y arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje por el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad. No tengáis miedo de ofrecer este servicio a vuestros hermanos y hermanas, y al futuro de vuestra amada nación.

Finalmente, deseo dirigirme a vosotros, mis queridos jóvenes católicos de Escocia. Os apremio a llevar una vida digna de nuestro Señor (cf. Ef 4,1) y de vosotros mismos. Hay muchas tentaciones que debéis afrontar cada día -droga, dinero, sexo, pornografía, alcohol- y que el mundo os dice que os darán felicidad, cuando, en verdad, estas cosas son destructivas y crean división. Sólo una cosa permanece: el amor personal de Jesús por cada uno de vosotros. Buscadlo, conocedlo y amadlo, y él os liberará de la esclavitud de la existencia deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual. Dejad de lado todo lo que es indigno y descubrid vuestra propia dignidad como hijos de Dios. En el evangelio de hoy, Jesús nos pide que oremos por las vocaciones: elevo mi súplica para que muchos de vosotros conozcáis y améis a Jesús y, a través de este encuentro, os dediquéis por completo a Dios, especialmente aquellos de vosotros que habéis sido llamados al sacerdocio o a la vida religiosa. Éste es el desafío que el Señor os dirige hoy: la Iglesia ahora os pertenece a vosotros.

Crisis y valores de la juventud en Francia

Por Salvador Bernal 

La opinión pública francesa está conmocionada por un reciente caso de violencia juvenil. En París, un adolescente de 17 años cayó en una trampa tendida por una chica un poco más joven desde Facebook. Con otros dos amigos, sufrió todo tipo de sevicias y torturas hasta llegar al coma. No tenían otro móvil que humillar y hacer daño.

    Crecen en la sociedad fenómenos violentos más o menos semejantes, a pesar de la abundancia de las leyes. No se quiere aceptar que no siempre los problemas sociales se resuelven con normas jurídicas. En el fondo, para encontrar soluciones es preciso plantearse la raíz de la situación moral de nuestro tiempo. 


    Lo recuerda en una entrevista a La Croix Daniel Marcelli, profesor de psiquiatría infantil y juvenil en la Facultad de Medicina de Poitiers, autor de Il est permis d’obéir, l’obéissance n’est pas la soumission (Albin Michel, 2010). A su juicio, actos de violencia como el sucedido en París reflejan la confusión entre la realidad y la imaginación  típico de la adolescencia  con un desbordamiento de las pasiones, que pone entre paréntesis la conciencia. Por eso, luego, no pueden explicar lo que ha pasado. 

    “Este drama –afirma el Dr. Marcelli   refleja en el fondo la pérdida de los códigos morales y la dificultad de entrar en empatía, en identificación con los demás. Se produce una pérdida de los límites entre lo que se puede hacer y lo que no, entre lo que debe quedar en el ámbito del pensamiento o de la fantasía, y lo que puede ser externalizados, hecho”. Después de recordar la omnipresencia de escenas violentas en televisión o Internet, “la sociedad provoca la ilusión de creer que se puede hacer cualquier cosa”. A eso,  se añaden, en la adolescencia, las intoxicaciones grupales, con la incapacidad de decir que "no" a los compañeros.

    En ese contexto, he recordado la radiografía de la juventud católica francesa que elaboró el diario La Croix. Se publicó en Semana Santa, y quizá por eso ha tenido menos eco (http://www.la-croix.com/Religion/S-informer/Actualite/Les-jeunes-catholiques-spirituels-et-solidaires-_EG_-2011-04-22-586221). Más de tres mil personas de entre 15 y 30 años respondieron a un amplio cuestionario. Se trataba de conocer cómo son esos católicos de las jornadas mundiales de la juventud, la iniciativa lanzada hace años por Juan Pablo II y secundada desde el primer momento por Benedicto XVI. La cita en Madrid, el próximo mes de agosto, está cada vez más cerca. 

    Para muchos ha sido una auténtica sorpresa comprobar la viveza y naturalidad con que esos jóvenes viven su fe. Se comprende el título del editorial de Isabelle de Gaulmyn que presentaba el estudio: “Coherencia”. No se les puede reprochar ningún tipo de conformismo, porque hoy no es fácil ser creyente.

    La encuesta subraya el compromiso con la espiritualidad y los sacramentos. Su prioridad está ahí, y no en un conjunto de criterios morales. Un católico es ante todo alguien "que reza, que piensa en Dios" y "que ha sido bautizado". De hecho, la misa vuelve a estar en el corazón de la práctica religiosa de los jóvenes. La Eucaristía es "esencial" para el 59%. Lógicamente, el 81% estima que, para acercarse a Dios, la Misa se impone.  El 72% acude a misa semanalmente. El 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia.

    La coherencia es también disciplinar y moral. En contra de tópicos, la encuesta descubre que muy pocos piensan que Roma deba autorizar la ordenación de mujeres o cambiar el orden jerárquico. De modo semejante, la liberalización de la moral sexual les parece una cuestión menor. Ávida de peregrinaciones y retiros, esta generación no está replegada sobre sí misma: más de la mitad de los jóvenes presta algún servicio dentro de la Iglesia. Y ese estilo se une al fuerte compromiso con la sociedad, que considera esencial el 34%. El 55% participa en alguna actividad solidaria, proporción muy por encima de la media nacional: asociaciones (66%), ayuda económica (44%), servicios concretos (27%), sindicatos o partidos (8%). 

    Como concluye, Isabelle de Gaulmyn, “ese deseo de coherencia inspira respeto. Desmiente el mito de que los jóvenes, una vez pasado el entusiasmo de las grandes asambleas y de las JMJ dejan de asistir a las celebraciones ordinarias. Al contrario, para esta generación de Internet y de amistades virtuales, resulta esencial comunicarse juntos físicamente en un mismo lugar. Crecidos en el mundo de la imagen y la emoción, sienten necesidad de la belleza. La liturgia es, sin duda, una puerta de entrada para ellos en el misterio de la fe”.

 Fuente: http://opinionjca.blogspot.com/search/label/Salvador%20Bernal

10 de julio de 2011

El sacerdote, ministro de la misericordia divina.

 «Es preciso volver al confesionario, como lugar en el cual celebrar el sacramento de la Reconciliación, pero también como lugar en el que habitarmás a menudo, para que el fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo, sentirse amado y comprendido por Dios y experimentar la presencia de la Misericordia divina, junto a la presencia real en la Eucaristía.» 

 

Con estas palabras, el Santo Padre Benedicto XVI se dirigía recientemente a los sacerdotes, indicando la importancia y la consiguiente urgencia apostólica de redescubrir el Sacramento de la Reconciliación, tanto en calidad de penitentes, como en calidad de ministros.
La Congregación del Clero ha publicado el documento EL SACERDOTE CONFESOR Y DIRECTOR ESPIRITUAL MINISTRO DE LA MISERICORDIA DIVINA, una especie de “manual de instrucciones” para que los sacerdotes sean buenos confesores y buenos directores espirituales.

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Fuente: http://prelaturademoyobamba.com/

9 de julio de 2011

La Reconciliación. Vivir unido a Dios, Serle fiel.

Seguramente, muchas veces en la escuela, en la universidad, alguien te ha dicho que detesta que los católicos se crean que por su condición -de católicos- estos crean que se salvarán. Ojalá fuera tan fácil, ¿no?...
Ciertamente, no es así. No basta decir "soy cristiano", "Soy católico" para estar 'en regla' con Dios.
La vida de un católico, de un cristiano, es hermosa, pero a la vez exigente. Y esa exigencia es la que la hace más hermosa, porque nos invita a mejorar, a santificarnos día tras día.
Un de las herramientas más fuertes que tiene todo cristiano es la Reconciliación.
Pero...¿qué es esto que a veces no conocemos y que tan a mano tenemos?

En el sacramento de la Reconciliación o de la Penitencia (que comúnmente llamamos también Confesión), Dios nos perdona nuestros pecados. Por este sacramento nos reconciliamos con el Padre y con nuestros hermanos, a quienes tantas veces en nuestra vida ofendemos.
En él se unen nuestro dolor y arrepentimiento por las faltas cometidas y el amor infinitamente misericordioso del Padre, que nos perdona y nos acoge.

Toda la vida de Jesús y sus palabras están marcadas por su actitud comprensiva y de perdón y Él quiso dejar a su Iglesia este poder de perdonar.

Para Dios no hay ningún pecado que no sea perdonado, si hay un arrepentimiento sincero y la intención verdadera de tratar de cambiar nuestra vida.

1.¿Qué es el sacramento de la Reconciliación?
En este sacramento, el cristiano es llamado por el Espíritu Santo a arrepentirse de sus pecados, a recibir el perdón de Cristo que lo reconcilia con el Padre, por medio de la Iglesia.

 2. ¿Qué nombre se le da a este sacramento?
Se le dice "sacramento de la penitencia" o, simplemente, confesión. Lo llamamos también "sacramento de la reconciliación". Este es el mejor nombre, porque, en realidad, la confesión es sólo una parte o aspecto del sacramento.

3.¿De dónde viene el sacramento de la Reconciliación?
El mismo Jesucristo, después de resucitar, envió a sus Apóstoles a predicar, diciéndoles "Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados" (Jn. 20, 22-23).

4.¿Qué es un pecado?
Es algo malo que hacemos. Algún error que cometemos en la vida. Es una desobediencia a Dios y a nuestra conciencia. Es algo que hace a este mundo peor. Es una falta de amor frente a Dios o al prójimo. Para que exista pecado, debemos tener conciencia de que estamos actuando mal y hacerlo libremente.

5.Si el pecado es una ofensa a Dios, ¿por qué nos tenemos que confesar con un hombre? ¿no es mejor confesarse directamente con Dios?
Siempre hay que pedir perdón a Dios por nuestras faltas y pecados. El hacerlo directamente con Dios, sin embargo, no basta. Jesús, como ya vimos, dio a su Iglesia, a través de los Apóstoles, el poder y el encargo de perdonar los pecados. Nuestras faltas, además de ofender a Dios, dañan a nuestra Iglesia. El sacerdote en el sacramento de la Reconciliación representa a Cristo y a la Iglesia, y en nombre de ellos nos perdona.

6.¿Por qué nos pediría Jesús algo que para muchos es difícil?
En primer lugar, porque cuando pecamos no sólo ofendemos a Dios. También ofendemos a los demás. Hacemos que los demás, la comunidad, el mundo, sean peores. Por eso tenemos que reconciliarnos también con la comunidad, representada por el sacerdote.

Segundo lugar, quiso que hiciéramos este acto de humildad. Cuando uno está arrepentido, tiene que demostrarlo. Por eso la confesión no es algo propio de gente débil, sino de gente valiente. Supone tener mucho coraje para reconocer los propios pecados ante un hombre pecador como nosotros.
La Reconciliación es también una ayuda para aliviar nuestro espíritu oprimido por la culpa.

7.A menudo escuchamos hablar de diferentes tipos de pecados: pecado original, pecado mortal, pecado venial y pecado social, ¿qué significa cada uno de ellos?
  • Pecado original: Es el pecado de desobediencia a Dios que cometieron nuestros primeros padres, Adán y Eva, y que todos heredamos. Es la ruptura de la relación de amistad entre Dios y los hombres, la que es restablecida por Jesucristo. En el Bautismo se nos borra el pecado original.
  • Pecado mortal: Es un acto mediante el cual un hombre, con libertad y conocimiento, rechaza a Dios, su ley, la alianza de amor que Dios le propone. Un acto que ofende gravemente a Dios y termina por volverse contra el mismo hombre, con una oscura y poderosa fuerza de destrucción. Se le llama mortal  porque mata o destruye la vida de Dios en nosotros. Pueden ser pecados mortales, por ejemplo: un asesinato, un aborto, un adulterio, la tortura, una grave injusticia, etc...
  • Pecado venial: Es  una falta menos grave que nos aleja de Dios y del prójimo, como, por ejemplo: un insulto, una rabia, una mentira, o cualquier falta que no signifique una ruptura definitiva con Dios.
  • Pecado social: Todo pecado es siempre un acto de la persona que, sin embargo, tiene implicancias en la sociedad entera. El pecado de cada uno repercute de cierta manera en los demás. Es social todo  pecado cometido contra los derechos de la persona humana, contra la libertad ajena y contra la dignidad y el honor del prójimo. Es social todo pecado contra el bien común y sus exigencias.  Es pecado social la falta de solidaridad entre las distintas comunidades humanas (sistemas económicos injustos, estructuras de opresión, luchas de clases, etc...)
  8.¿cuántas formas hay de prepararnos para el sacramento de la Reconciliación?
Fundamentalmente dos: la individual y la comunitaria.

La individual: Es aquella en la que cada uno hace privadamente su examen de conciencia y luego se confiesa con un sacerdote, en el confesionario u otro lugar.

La comunitaria: Es la que se prepara en comunidad. Se reúne un grupo de personas en la capilla, ora, canta, escucha la Palabra de Dios y hace el exámen de su conciencia en común. Después va cada uno privadamente donde está el sacerdote y confiesa sus pecados.

9.¿Qué pasos se han de dar en toda confesión?
a) Lo primero y principal es estar arrepentido y convertido. No puede ir uno a confesarse por rutina o para volver a hacer después lo mismo.

b) Después ha de hacer un buen exámen de conciencia, es decir, ha de revisar su pasado y ver en qué ha pecado, según lo que Cristo nos enseñó.

c) Después, normalmente, se ha de hacer la confesión.

10.¿Cómo se ha de hacer la confesión con el sacerdote?
(Primero, como con cualquier persona) Se va donde está y se lo saluda. Muchas veces éste dice: "Ave María Purísima", y nosotros contestamos, "sin pecado concebida".

Una vez que se han dicho los pecados, el sacerdote suele dar algunos consejos y, por último, nos da la absolución. Es el momento en que Jesucristo perdona los pecados. Es una oración por la que oficialmente se nos transmite el perdón de Dios a través de la Iglesia.

Por último, el sacerdote nos indica una penitencia, es decir, nos pide hacer una obra buena para demostrar a Dios que estamos arrepentidos y que lo tomamos en serio.

Todo esto, personalmente, me hace acordar a la escena de la película "La Misión", donde Rodrigo Mendoza, colono español, en tierras argentinas, tiene una disputa con su hermano por una mujer. Llega el momento donde él, entra en la habitación de su hermano y lo ve acostado con ella. Al cabo de unas horas, por esto, lo mata atravesándole un puñal. Más tarde estará en prisión, atendido espiritualmente por los padres jesuitas. No sabían qué le sucedía ya que no quería hablar y su mirada estaba perdida, como dolido por lo que había hecho. Entonces, uno de los sacerdotes (que se puede ver en este video -quien lo abraza-) habla con él y le dice que si verdaderamente estaba arrepentido, Dios lo perdonaría. Como penitencia personal decidió cargar con sus armaduras hasta la Misión San Carlos (donde los padres jesuitas tenían una comunidad de indios guaraníes, y para llegar había que atravesar ríos, incluso subir un largo trecho, escalando en zona de cataratas). Rodrigo, asume llevar todas sus armaduras a ese lugar, como signo de penitencia. Y no se espera lo que vas a ver en el siguiente video... sin embargo, podrás notar su arrepentimiento. ¡Mira el video! sirve mucho para reflexionar sobre este tema...
Ahh! y olvidaba... la mirada y asombro (al principio) de los guaraníes se debe a que Él, a menudo, se metía en la selva misionera para buscarlos y matarlos.


11.¿Puede el sacerdote decir algo de lo que ha escuchado en confesión?
NO, nunca, nada. Se tiene que dejar matar antes que revelar este secreto. Ni siquiera para hacer bien al penitente. Tampoco puede hablar con la persona misma de lo que han hablado en el confesionario, se ésta no lo pide.
TEXTOS PARA LEER:
  • San Juan 20, 19-23.
  • San Lucas 19, 1-10.
  • San Juan 8, 1-11.
 Si querés trabajar esto en grupo, podés hacerlo con las siguientes preguntas:
a) ¿Por qué se confiesa la gente?
b) ¿Se necesita confesarse antes de comulgar?
c) ¿Cada cuánto tiempo habría que confesarse?

Sería estupendo que puedas conseguir a un sacerdote amigo para realizar este debate grupal ya que él, como cura, podrá aclararles todas, o casi todas, las dudas a los jóvenes. De hecho, una de las principales funciones de un sacerdote es atender el sacramento de la Reconciliación que tan bien hace a toda la Iglesia.


¡Hasta pronto querido amigo!

Fuente: "Señor, que vea" | Breve catequésis para adultos | Editorial Claretiana, 2003.






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