28 de mayo de 2012

Cada uno de nosotros, instrumentos de Dios, para hacer el bien.

              ¿No ardía acaso nuestro corazón 
                          mientras nos hablaba en el camino?
(Lc 24, 32)

Sinceramente, estuve pensando todo el día en vos. Pensando cómo contarte esto. 
Algo me desafiaba por dentro. Una voz... 
Me decía constantemente "dale, escribí", "contales lo que sentís", "animate".
Esto me llevó a descubrir con el paso de las horas, que no fue "algo" sino "alguien".
Fue Dios, estoy seguro. 

Y vos me dirás: ¡¡Ahh, si...!! ¿¿y cómo sabés eso??.

Te aseguro que una sola señal te basta, para darte cuenta que eso que vivís cada día, es de Dios: el estado de tu corazón. Cuando las cosas son de Dios, tu corazón arde, se prende fuego por dentro, buscás calmarlo pero por el contrario quema mucho más.
Es Él, te lo aseguro. Es Él que, como a los discípulos de Emaús, te hace arder el corazón con su sola presencia. En la naturaleza, en las cosas sencillas de cada día, en un abrazo que se funde entre dos amigos, en el amor -de verdad- que se tienen los novios, los esposos.
Vos tenés la posibilidad de sentir esto CADA DÍA DE TU VIDA. Sólo hay que callarse un poco más, dejar de hablar tanto por dentro  llenando de ruidos el alma, para dar paso al Señor. Cuando Él entra, ¡viene para quedarse!.

Obviamente, habrá días que arda más que otros. Habrá días que no lo sientas tanto. No porque Él no esté allí, sino porque seguramente no estés sintonizando su canal. 
El hecho de vivir tan inmersos en el mundo hace que a veces nos ahoguemos en miles de actividades. Cuando esto sucede, podemos olvidar el motivo por el cual hacemos todas las cosas, hasta incluso el motivo de nuestra existencia. 
Sin embargo Él no se va. Atiende las 24 horas. Esto debe quedarte clarito.

En fin... volviendo, te comentaba...
Durante la semana que pasó me inquieté por algunas cosas que se fueron dando en cadena. Venía creciendo gradualmente. Un enfriamiento espiritual quizás. Esto traía como consecuencia visiones un tanto pesimistas sobre algunas cosas, un poco de desconfianza sobre otras, y desgano también.

Mi grupo de amigos de la Pastoral Universitaria, realizaban este fin de semana un campamento y, como años anteriores, ya había confirmado mi asistencia. 
Durante la semana anterior al campamento, recordé que tenía un compromiso el día sábado. Intenté arreglar todo como para estar presente en ambos lugares, pero no pude. Así que me terminé quedando en la ciudad. 
Cuando resolví esto, resongué un poco conmigo mismo, y Dios no estuvo al margen de esa discusión, obviamente. Pero luego de unos minutos todo pasó. 
Le dije a Jesús "Está bien, está bien... me quedo. Tenés razón. Me comprometí con esto, me quedo acá". Quizás, con todo esto, tengas preparadas otras cosas más lindas, o más importantes para mi vida.

Finalmente, el sábado, hablando con unas hermanas consagradas, surgió la idea de ir a visitar a los chicos el Domingo, y participar en la Misa junto con ellos.

Llegó el Domingo. A las 8:45 estaba arriba. Me vestí, preparé el mate, unos CD's con música folckórica y salí al encuentro de las monjas. 
Ellas son cuatro, viviendo en comunidad. 
Los cinco emprendimos la marcha hacia Maizales, el pueblo donde se hacía el campamento. Un pueblo que no tiene más de 15 casas alrededor y queda a unos 40 kilómetros de Rosario.
El viaje fue estupendo. Música, mates, charlas, risas y hasta nos perdimos en el camino.

Llegamos al pueblo. Hasta ese momento, mi estado de ánimo venía al 50%. 
Estaba felíz, por supuesto, pero venía (como dije antes) un poco cansado de la semana y espectante de cómo andarían los chicos, y con cierta pena quizás por no haber ido al campa.

Comencé a saludar uno por uno, mujeres y varones, sucios por el barro, otros con olor a humo, a los no tan sucios y también los más limpitos, que recién salían de bañarse. 
De todos, uno de ellos cambió mi estado de ánimo de inmediato con un gesto muy sencillo que no esperaba recibir.

Yo no lo había visto, más bien, fue él quien de lejos me vio a mi, y vino con una felicidad genuina a darme un fuerte abrazo y saludarme. Hacía tiempo (semanas) que no nos cruzábamos, que no hablábamos.
No sé si te ocurre a menudo, pero al menos yo me doy cuenta cuándo ciertos abrazos o apretones de manos, o saludos, son por mera formalidad o porque de verdad la otra persona (o vos, cuando lo das) sentís esa amistad como algo serio. Ocurre también cuando nos damos el saludo de paz durante la Misa. Uno puede notar fácilmente el saludo frio o tibio de algunas personas, y el saludo fervoroso, animado y muy fraterno de otras.

En ese gran abrazo, en su saludo, y su interés por saber cómo andaba, sentí esto de ser comunidad nuevamente, esto de ser (en la PUR, en la Iglesia) una familia en torno a Dios. 
Dios me demostraba nuevamente que allí estaba, haciéndose presente por medio de ese amigo, que con ese gran abrazo me decía "¡dale, vamos, adelante, ánimo!".
En seguida me cambió la cara y esa felicidad volvió. Ese corazón que se estaba enfriando, volvió a funcionar a toda máquina, encontró nuevamente su identidad, su rumbo.



Todos estamos llamados a hacer lo que hizo este amigo conmigo. Tenemos -todos- el deber de ser levadura en la masa, y ¿qué mejor que dar testimonio con la alegría, con la felicidad que brota del espíritu?. Necesitamos alentarnos, como en toda familia los padres alientan a sus hijos a continuar, a luchar por la vida. Necesitamos preocuparnos más unos por otros, interesarnos por la vida del otro como lo hace Cristo. Esto es lo que nos diferencia de muchas personas, que pueden ver a los otros como "uno más", como alguien que me puede traer ciertos beneficios, como un medio para llegar a un objetivo personal, etc...

Luego de ese gran abrazo, me reí, bailé con los chicos y, por supuesto, hablé con muchos de ellos. Se notaba que habían vivido días intensos y que, en contacto con la naturaleza y en clima más relajado, se habían encontrado con el Señor y Él los había revitalizado.

Minutos más tarde participamos de la Eucaristía. En ella celebramos los 2012 años de Iglesia y recordamos aquel día en que los discípulos y María Santísima fueron llenos del Espíritu Santo, quien los alentó para que salieran a anunciar a todo el mundo las proezas de Dios. 
Luego de finalizada la Misa, el tiempo empeoró, por lo que una de las hermanas propuso volver a la ciudad y los otros cuatro aceptamos.

De regreso, vimos en la ruta a un seminarista y un sacerdote. El seminarista estaba esperando un colectivo para ir a Rosario. Entonces nos detuvimos para llevarlo, pero cuando lo hicimos, el colectivo (que venía detrás nuestro) frenó y él subió rápidamente, por lo que no nos pudimos ver.

Sin embargo, minutos más tarde le envié un SMS y terminamos encontrándonos en la casa de las hermanas consagradas. Allí almorzamos y hablamos durante casi 3 horas. Una charla muy linda.

Luego de ahí, acompañé al joven seminarista hasta la terminal de ómnibus, donde debía tomar su colectivo para volver al Seminario. 
El día fue intenso y cargado de grandes momentos.
Me asombré de todo lo que Dios me tenía preparado para este fin de semana. ¡No lo esperaba!, y me vinieron nuevamente al oído, a la mente y por supuesto al corazón, esas palabras del salmista que dice "¡Qué grandes son tus obras Señor, qué profundos tus proyectos!" (Salmo 92, 6).

Todo esto desembocó en ganas de hacer un video con algunas imágenes de lo que hemos vivido este último año o año y medio en la Pastoral Universitaria. Momentos increíbles, cargados de sentido, como el abrazo de mi amigo, que a veces olvidamos por el trajín del día a día.
Que estos momentos, queden impregnados en lo más profundo de tu corazón. Nunca olvides todo el bien que has hecho. No olvides tus aventuras con el Señor. Que esto te sirva para motivarte e impulsarte a seguir haciendo el bien en nombre de Dios.



   

29 de febrero de 2012

Pensamientos del Card. Newman


Debería ser un referente para todo universitario, sin distinguir entre docentes o alumnos. Para todos. El Beato Newman no fue beatificado por realizar grandes milagros, o apariciones, etc. Nada de eso. 
Fue elevado a los altares por su evangelización en el plano cultural, por la búsqueda incansable de la Verdad, por el gran trabajo en el campo de la fe y la razón.

A continuación, en algunas líneas, describimos el objeto de trabajo del Card. Newman (como anglicano, primero, y luego, al convertirse al catolicismo).  
Esta declaración la hizo luego de recibir, de forma inesperada, la noticia de que el Papa León XIII lo nombraría cardenal de la Iglesia Católica.

"Durante treinta, cuarenta o cincuenta años me he resistido con todas mis fuerzas al espíritu del liberalismo en religión (...). El Liberalismo en religión es la doctrina que no acepta la existencia de la verdad positiva en el ámbito religioso, sino que afirma que un credo es tan bueno como cualquier otro; ésta es la enseñanza que día a día va ganando acometividad y fuerza. Se manifiesta incompatible con el reconocimiento de cualquier religión como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, como asuntos de simple opinión. La religión revelada -se afirma- no es una verdad, sino un sentimiento y una experiencia; no obedece a un hecho objetivo o milagroso, y a cada persona le asiste el derecho a interpretarla a su gusto. (...). La religión es una convicción tan personal y un bien tan privado que necesariamente hemos de ignorarla en las relaciones con otras personas".

Podríamos decir que Newman se anticipó a denunciar lo que sucedería en nuestros días, ¿no creen?. Esto que hoy conocemos como la "New Age" o "Religión a la carta". 
Segundo, podríamos resumir que su trabajo se basó, en parte quizás, en hacerle frente intelectualmente al relativismo cultural y ético que se comenzaba a vislumbrar, tarea que hoy, con gran esfuerzo, lleva adelante S.S. Benedicto XVI.
Este fue uno de los motivos por el cual el Santo Padre decidió viajar hacia el Reino Unido para beatificar al Card. Newman, en Septiembre de 2010.

Antes de irnos, tres libros recomendados, escritos por Newman. Obviamente no son los únicos libros que él escribió. 



Carta al Duque de Norfolk:
Esta carta, escrita por Newman para rebatir las críticas ofensivas del político Gladstone a los católicos, está considerada como uno de los textos más luminosos de la literatura cristiana acerca de la conciencia moral.







Apología pro Vita Sua:

La temática del libro se basa en la conversión de Newman del anglicanismo al catolicismo; una historia que versa sobre el valor de nuestras propias elecciones. Es el testimonio de cómo una batalla personal librada en el terreno de la religión y del dogma teológico puede resultar tan apasionante, como llena de significado.





Discursos sobre la fe:

Desarrollan las líneas doctrinales que vertebran la vida cristiana, contribuyen al enriquecimiento espiritual y señalan con nitidez dónde se halla la única y verdadera Iglesia de Cristo.








¡Hasta pronto!


Fuente consultada: Semanario Católico Cristo Hoy | 16 al 22 de Septiembre | 2010 | Ed.851

22 de febrero de 2012

¡Encontré una Billetera!

Quiero preguntarte qué harías si encontraras una billetera en la calle o en algún comercio y, al abrirla para ver de quién es, ves que el propietario es hincha o simpatizante del equipo de fútbol contrario al tuyo. ¿qué harías? ¿la devolverías?.
Estoy seguro que si esta pregunta la planteáramos en una reunión de amigos, los primeros pensamientos serían  ¡No!,  ¡Ni loco se la devuelvo!, es del equipo contrario, ¡Que aprenda! o bien ¡Que se joda!.
Creo que el común de la gente pensaría que, si una persona encuentra una billetera, seguro no la devuelve. ¿Vemos qué hizo la gente del video?. Te invito a verlo... 






Esto que ves en el video, sucedió en Portugal. Fue un experimento de la compañía Coca-Cola. Básicamente, consistió en dejar una billetera perdida en el Benfica MegaStore del “Estadio da Luz” de Lisboa días antes de un partido entre el Benfica y el Sporting. La billetera tiene dinero dentro y para colmo le pertenece a un hincha del Sporting (sería como un Boca-River en Argentina, o Barcelona-Real Madrid en España). ¡Muy buena idea!
¿Cuanta gente creés que la devolvió?
Como viste en el video, el 95% de las personas que vieron la billetera, la devolvieron. 
Impresionante, ¿no?. 
Gracias a Dios, aún hay hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a cambiar la realidad. Aunque este "cambiar la realidad", sea en cosas pequeñas e insignificantes para el mundo (como puede ser el caso de la billetera), pero tan valiosas para quienes nos rodean día a día.
Decía un santo por ahí... que la santidad no consiste en hacer grandes cosas, sino en hacer cada día, cosas pequeñas que nos hagan más santos.
Todo esto, es una muestra más de que no todo está perdido como muchos dicen. ¡No!. Aún hay personas con ganas de cambiar la realidad en la cual vivimos. Es posible. Solo se necesita creer que es posible, y actuar en consecuencia.


¡Abrazo grande! y ¡a cambiar el mundo, cada uno desde su lugar!

21 de febrero de 2012

22 nuevos Cardenales y el discurso del Card. Timothy Dolan

El Papa Benedicto XVI definió como "entusiasmante, alegre y profundo" el discurso sobre la Nueva Evangelización que el viernes 17 de febrero de 2012 pronunció el actual cardenal Timothy Dolan. Se trató de un encuentro a puertas cerradas al que asistieron el Papa y 133 cardenales.
No solo el Santo Padre expresó su gratitud al nuevo Cardenal de New York, por el excelente discurso que brindó, sino que el resto del colegio cardenalicio quedó muy entusiasmado. Lo han catalogado incluso como "uno de los encuentros más entusiasmantes que se han celebrado en el Vaticano" durante la era Ratzinger. 
Video resumen del discurso del Card. Dolan.
¿Qué es un Cardenal?

 

Si bien todo el discurso ha sido excelente, a continuación recogemos algunos puntos que nos parecieron muy importantes. En especial, el segundo, el cual creemos que debería tener presente todo laico/a, todo cristiano, independientemente de su papel dentro de la Iglesia, y el quinto, que contiene siete apartados con comentarios e historias atrapantes.
  •  "¡Vayan, y hagan discípulos en todas las naciones!" (...) El cómo, el cuándo y el dónde pueden cambiar, pero el mandato sigue siendo el mismo, así como el mensaje y la inspiración: "Jesucristo... el mismo ayer, hoy y siempre".
  •  Acogemos la enseñanza del Concilio Vaticano II, especialmente en lo que está expresado en los documentos Lumen Gentium, Gaudium et Spes y Ad Gentes, que especifican con precisión cómo entiende la Iglesia su propio deber evangélico, llamando a toda la Iglesia misionera; es decir, que todos los cristianos, en virtud del bautismo, la confirmación y la eucaristía, son evangelizadores.
  • La nueva evangelización se convierte en el reto de aplicar la llamada de Jesús a la conversión del corazón, (...) a los creyentes y culturas en las que la sal del evangelio ha perdido su sabor. 
  •  El reconocido misionero televisivo, arzobispo Fulton J. Sheen, dijo: "La primera palabra de Jesús a sus discípulos fue 'vengan', y la última fue 'vayan'. Uno no puede 'ir' a menos que primero no haya 'venido' a Él".
  •  Un gran reto, tanto para la misión ad gentes como a la nueva evangelización, es el llamado secularismo. (...) Esta secularización nos llama a una estrategia eficaz de evangelización. Permítanme exponerla en siete puntos:
  1.  Este es mi primer punto: Compartimos la convicción de los filósofos y poetas del pasado, los cuales no tenían la ventaja de haber recibido la revelación. Y, por eso, incluso una persona que dice adherirse al secularismo y despreciar las religiones, tiene dentro de sí una chispa de interés en el más allá, y reconoce que la humanidad y la creación serían un enigma absurdo sin un concepto de 'creador'. Sí, podríamos tomar prestado lo que los apóstoles le dijeron a Jesús en el evangelio del domingo: ¡"todos te buscan"! Y te están buscando incluso hoy...
  2. Esto me lleva al segundo punto: este hecho nos da una inmensa confianza y el coraje decisivo para cumplir con el sagrado deber de la misión y la nueva evangelización. (...) Después del Concilio, la buena noticia era que el triunfalismo en la Iglesia había muerto. Pero, por desgracia, ¡también la confianza!.
    Lo que nos mantiene lejos de la arrogancia y de la soberbia del triunfalismo es el reconocimiento de lo que nos enseñó el papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: ¡la Iglesia misma tiene siempre la necesidad de ser evangelizada!.
  3. Dios no sacia la sed del corazón humano con un concepto, sino a través de una persona que se llama Jesús. (...) La invitación implícita (...) no es una doctrina, sino un llamado a conocer, amar y servir --no a algo--, sino a alguien.
  4. Y aquí está el cuarto punto: esta persona, este Jesús de Nazaret, nos dice que Él es la verdad. Por lo tanto, nuestra misión tiene una sustancia, un contenido. (...) nos encontramos con el reto de combatir el analfabetismo catequético. Su eminencia el cardenal George Pell, dijo que "no es tan cierto que las personas han perdido la fe, sino que no la tuvieron desde el inicio; y si la había de algún modo, era tan insignificante que podía ser fácilmente arrancada".
    (...) Esto nos lleva a pensar en la Iglesia (...) como una Misión en sí misma. Como nos enseñó el beato Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris Missio, la Iglesia no tiene una misión, como si la "misión" fuera una cosa entre las muchas que Iglesia hace. No, la Iglesia es una misión, y cada uno de nosotros que confiesa a Jesús como Señor y Salvador debería interrogarse sobre su propia eficacia en la misión.
  5. El punto cinco: el misionero, el evangelizador, debe ser una persona alegre. "La alegría es el signo infalible de la presencia de Dios", afirma Leon Bloy. Cuando asumí como arzobispo de Nueva York un sacerdote me dijo "sería mejor si deja de sonreir cuando va por las calles de Manhattan o ¡terminará por hacerse arrestar!".
    La nueva evangelización se realiza con una sonrisa, no con el ceño fruncido.
    ¡La Iglesia es básicamente un sí, ¡no un no!
  6. Y, penúltimo punto, la Nueva Evangelización, es un acto de amor. Recientemente le preguntaron a nuestro hermano John Thomas Kattrukudiyil, obispo de Itanagar, en el noreste de la India, el motivo del enorme crecimiento de la Iglesia en su diócesis, que registra más de diez mil conversiones de adultos al año.
    "Porque presentamos a Dios como un Padre amoroso, y porque la gente ve que la Iglesia los ama", respondió. No es un amor etéreo, añadió, sino un amor encarnado en maravillosas escuelas para los niños, clínicas para los enfermos, casas para los ancianos, orfanatos, alimentos para los hambrientos.
    En Nueva York, hasta el corazón del más convencido secularizado se enternece cuando visita una de nuestras escuelas católicas de la ciudad.
  7. Alegría, amor y... último punto... siento decirlo, la sangre.
    Un joven de Nueva York me dijo que volvió a la fe católica, abandonada en la adolescencia, después de haber leído ‘Los monjes de Tibhirine', sobre los trapenses martirizados en Argelia quince años atrás, y al haber visto su historia en el film francés ‘De dioses y hombres'. Tertuliano no se sorprendería.
    (...) Mañana, Veintidós de nosotros (haciendo alusión a los futuros 22 Cardenales) oirán lo que la mayoría de ustedes ya han oído: "Para la gloria de Dios y en honor de la Sede Apostólica recibe esta birreta, signo de la dignidad cardenalicia, sabiendo que tendrás que actuar con fortaleza hasta el derramamiento de tu sangre: para la difusión de la fe cristiana, la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios, la libertad y el crecimiento de la Santa Iglesia Romana."
Quizás conviene concluir simplemente con este pensamiento: tenemos necesidad de decir de nuevo, como un niño, la verdad eterna, la belleza y la sencillez de Jesús y de su Iglesia.

¡Alabado sea Jesucristo!
Discurso del Arzobispo Timothy Dolan (ahora Cardenal) a los Cardenales sobre la Nueva Evangelización. Pronunciado el 17 de Febrero, en la Santa Sede.






A continuación, el discurso completo del Card. Timothy Dolan

Santísimo Padre, señor cardenal Sodano, queridos hermanos:

¡Alabado sea Jesucristo!

Se remonta al último mandato de Jesús: "¡Vayan, y hagan discípulos en todas las naciones!", es tan actual como la Palabra de Dios que hemos escuchado en la liturgia de esta mañana...

Me refiero al deber sagrado de la nueva evangelización. Es "siempre antigua, siempre nueva". El cómo, el cuándo y el dónde pueden cambiar, pero el mandato sigue siendo el mismo, así como el mensaje y la inspiración: "Jesucristo... el mismo ayer, hoy y siempre".

Estamos reunidos en el caput mundi, evangelizada por los apóstoles Pedro y Pablo; en la ciudad de la que el sucesor de Pedro "ha enviado" evangelizadores a ofrecer la Persona, el mensaje y la invitación que están en el corazón de la evangelización, para toda la Europa, hasta el "nuevo mundo", en la era de los "descubrimientos geográficos", así como en África y Asia en tiempos más recientes.

Estamos reunidos frente a la basílica, donde el celo evangélico de la Iglesia se expandió durante el Concilio Vaticano II; cerca de la tumba del sumo pontífice que ha creado el término "Nueva Evangelización", familiar para todos.

Nos reunimos agradecidos por la compañía fraternal de un pastor que nos hace recordar todos los días, el desafío de la nueva evangelización.

Sí, estamos aquí juntos como misioneros, como evangelizadores.

Acogemos la enseñanza del Concilio Vaticano II, especialmente en lo que está expresado en los documentos Lumen Gentium, Gaudium et Spes y Ad Gentes, que especifican con precisión cómo entiende la Iglesia su propio deber evangélico, llamando a toda la Iglesia misionera; es decir, que todos los cristianos, en virtud del bautismo, la confirmación y la eucaristía, son evangelizadores.

Sí, el Concilio ha reiterado, sobre todo en Ad Gentes, que si bien son misioneros explícitos aquellos enviados a los lugares donde las personas nunca han oído el nombre mediante el cual todos los hombres han sido salvados, sin embargo, no hay cristiano que esté excluido de la tarea de dar testimonio de Jesús, transmitiendo a los demás el llamado del Señor en la vida cotidiana.

Por lo tanto, la misión se ha convertido en el punto central de la vida de cada Iglesia local, de cada creyente. La naturaleza misionera se renueva no sólo en un sentido geográfico, sino en el sentido teológico, en tanto el destinatario de la 'misión' no es sólo el no creyente, sino el creyente. Algunos se preguntaban si esta ampliación del concepto de la evangelización hubiese debilitado involuntariamente el significado de la misión 'ad gentes'.

El beato Juan Pablo II ha desarrollado esta nueva comprensión del término, haciendo hincapié en la evangelización de la cultura, en cuanto el parangón entre fe y cultura sustituyó la relación entre la Iglesia y el Estado que prevaleció hasta el Concilio, y en este cambio de acento consiste la tarea de reevangelizar culturas que alguna vez fueron el verdadero motor de los valores evangélicos. Así, la nueva evangelización se convierte en el reto de aplicar la llamada de Jesús a la conversión del corazón, no sólo ad extra sino también ad intra; a los creyentes y culturas en las que la sal del evangelio ha perdido su sabor. Por lo tanto, la misión se dirige no sólo a Nueva Guinea, sino también a Nueva York.

En la Redemptoris Missio, número 33, el beato Juan Pablo II presentó este planteamiento, haciendo una distinción entre la evangelización primaria --el anuncio de Jesús a los pueblos y contextos socioculturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos--, y la nueva evangelización --el reavivar la fe en la gente y las culturas en las que se ha apagado--, y la atención pastoral de las iglesias que viven la fe y han reconocido su compromiso universal.

Está claro que no hay oposición entre la misión ad gentesy la nueva evangelización: no se trata de un aut-autsino de un et-et. La Nueva Evangelización genera misioneros entusiastas, y aquellos que están comprometidos en la misión ad gentes deben dejarse evangelizar continuamente.

Desde el Nuevo Testamento, la misma generación que recibió la misión ad gentes del Maestro en el momento de la Ascensión necesitaba que san Pablo la exhortase a "reavivar el carisma de Dios", reavivando la llama de la fe depositada en ellos. Esto es sin duda, uno de los primeros ejemplos de la nueva evangelización.

Y más recientemente, durante el alentador Sínodo sobre África, hemos escuchado las voces de nuestros hermanos que están ejerciendo su ministerio en los lugares donde la cosecha de la misión ad gentes era rica, pero ahora que han pasado dos o tres generaciones, también ellos sienten la necesidad de una nueva evangelización.

El reconocido misionero televisivo, arzobispo Fulton J. Sheen, dijo: "La primera palabra de Jesús a sus discípulos fue 'vengan', y la última fue 'vayan'. Uno no puede 'ir' a menos que primero no haya 'venido' a él".

Un gran reto, tanto para la misión ad gentes como a la nueva evangelización, es el llamado secularismo. Escuchemos cómo lo describe el Santo Padre: "La secularización, que se presenta en las culturas como una configuración del mundo y de la humanidad sin referencia a la Trascendencia, invade todos los aspectos de la vida diaria y desarrolla una mentalidad en la que Dios de hecho está ausente, total o parcialmente, de la existencia y de la conciencia humanas. Esta secularización no es sólo una amenaza exterior para los creyentes, sino que ya desde hace tiempo se manifiesta en el seno de la Iglesia misma. Desnaturaliza desde dentro y en profundidad la fe cristiana y, como consecuencia, el estilo de vida y el comportamiento diario de los creyentes. Estos viven en el mundo y a menudo están marcados, cuando no condicionados, por la cultura de la imagen, que impone modelos e impulsos contradictorios, negando en la práctica a Dios: ya no hay necesidad de Dios, de pensar en él y de volver a él. Además, la mentalidad hedonista y consumista predominante favorece, tanto en los fieles como en los pastores, una tendencia hacia la superficialidad y un egocentrismo que daña la vida eclesial." (Discurso de Su Santidad Benedicto XVI a la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura, 8.III.2008).

Esta secularización nos llama a una estrategia eficaz de evangelización.

Permítanme exponerla en siete puntos:

1. A decir verdad, al invitarme a hablar sobre este tema "El anuncio del Evangelio hoy: entre misión ad gentes y la nueva evangelización", el eminentísimo secretario de Estado, me pidió contextualizar el secularismo, sugiriendo que mi archidiócesis de Nueva York es quizá "la capital de la cultura secularizada".

Pero, --y creo que mi amigo y colega, el cardenal Edwin O'Brien, que creció en Nueva York, estará de acuerdo--, yo diría que Nueva York, a pesar de dar la impresión de ser secularizada, es sin embargo una ciudad muy religiosa.

Incluso en los lugares que suelen ser clasificados como "materialistas", tales como los medios de comunicación, el entretenimiento, las finanzas, la política, el arte, la literatura, hay una innegable apertura a la trascendencia, ¡a lo divino!

Los cardenales que sirven a Jesús y a su Iglesia en la Curia Romana pueden recordar el discurso de Su Santidad por la Navidad hace dos años, en el que se celebraba esta apertura natural a lo divino, incluso en aquellos que dicen adherirse al secularismo:

"...Considero importante sobre todo el hecho de que también las personas que se declaran agnósticas y ateas deben interesarnos a nosotros como creyentes. Cuando hablamos de una nueva evangelización, estas personas tal vez se asustan. No quieren verse a sí mismas como objeto de misión, ni renunciar a su libertad de pensamiento y de voluntad. Pero la cuestión sobre Dios sigue estando también en ellos... Como primer paso de la evangelización debemos tratar de mantener viva esta búsqueda; debemos preocuparnos de que el hombre no descarte la cuestión sobre Dios como cuestión esencial de su existencia; preocuparnos de que acepte esa cuestión y la nostalgia que en ella se esconde... Creo que la Iglesia debería abrir también hoy una especie de "atrio de los gentiles" donde los hombres puedan entrar en contacto de alguna manera con Dios sin conocerlo y antes de que hayan encontrado el acceso a su misterio, a cuyo servicio está la vida interna de la Iglesia".

Este es mi primer punto: Compartimos la convicción de los filósofos y poetas del pasado, los cuales no tenían la ventaja de haber recibido la revelación. Y, por eso, incluso una persona que dice adherirse al secularismo y despreciar las religiones, tiene dentro de sí una chispa de interés en el más allá, y reconoce que la humanidad y la creación serían un enigma absurdo sin un concepto de 'creador'.

En el cine hay ahora una película llamada The Way (El Camino), en la que uno de los protagonistas es un conocido actor, Martin Sheen. Quizás la hayan visto. Hace el papel de un padre cuyo hijo distanciado muere mientras recorre el Camino de Santiago de Compostela en España. El angustiado padre decide completar la peregrinación en lugar del hijo perdido. Es el icono del hombre secular: satisfecho de sí mismo, despectivo hacia Dios y la religión, que se definía "excatólico", cínico frente a a la fe... pero, sin embargo, es incapaz de negar que dentro de sí hay un interés irresistible de conocer más allá, una sed de algo más -o alguien más--, que crece en él a lo largo del camino.

Sí, podríamos tomar prestado lo que los apóstoles le dijeron a Jesús en el evangelio del domingo: ¡"todos te buscan"! Y te están buscando incluso hoy...

2. Esto me lleva al segundo punto: este hecho nos da una inmensa confianza y el coraje decisivo para cumplir con el sagrado deber de la misión y la nueva evangelización. "No tengan miedo", como suele decirse, es la exhortación más repetida en la Biblia.
Después del Concilio, la buena noticia era que el triunfalismo en la Iglesia había muerto. Pero, por desgracia, ¡también la confianza!

Estamos convencidos, confiados y valientes con la nueva evangelización gracias al poder de la Persona que nos ha confiado esta misión --da la casualidad de que es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad--, y gracias a la verdad de su mensaje y la profunda apertura a lo divino, incluso entre las personas más secularizadas de nuestra sociedad actual.

¡Seguros, sí!

Triunfalistas, ¡nunca más!

Lo que nos mantiene lejos de la arrogancia y de la soberbia del triunfalismo es el reconocimiento de lo que nos enseñó el papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: ¡la Iglesia misma tiene siempre la necesidad de ser evangelizada!

Esto nos da la humildad de admitir que nemo dat quod non habet (nadie da lo que no tiene), que la Iglesia tiene una profunda necesidad de conversión interior, algo medular en la llamada a la evangelización.

3. Un tercer elemento para una misión eficaz es la conciencia de que Dios no sacia la sed del corazón humano con un concepto, sino a través de una persona que se llama Jesús. La invitación implícita en la misión ad gentes y la nueva evangelización no es una doctrina, sino un llamado a conocer, amar y servir --no a algo--, sino a alguien.

Santo Padre, cuando comenzó su pontificado, nos invitó a una amistad con Jesús, expresión con la que Usted ha definido la santidad. Es el amor de una Persona, una relación personal que está en el origen de nuestra fe.

Como escribe san Agustín: "Ex una sane doctrina impressam fidem credentium cordibus ingulorum qui hoc idem credunt verissime dicimus, sed aliud sunt ea quae creduntur, aliud fides qua reduntur" (De Trinitate, XIII, 2.5).

4. Y aquí está el cuarto punto: esta persona, este Jesús de Nazaret, nos dice que Él es la verdad. Por lo tanto, nuestra misión tiene una sustancia, un contenido. A veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y al umbral de este Año de la fe, nos encontramos con el reto de combatir el analfabetismo catequético.

Es verdad que la nueva evangelización es urgente, porque a veces el secularismo ha ahogado el grano de la fe; pero esto fue posible porque muchos creyentes no tienen la mínima idea de la sabiduría, la belleza y la coherenciade la Verdad.

Su eminencia el cardenal George Pell, dijo que "no es tan cierto que las personas han perdido la fe, sino que no la tuvieron desde el inicio; y si la había de algún modo, era tan insignificante que podía ser fácilmente arrancada".

Por eso el cardenal Avery Dulles nos ha llamado a una neoapologética, no radicada en discusiones vacías, sino en la Verdad que tiene un nombre, Jesús.

Del mismo modo, cuando el beato John Henry Newman recibió la tarjeta para la nominación al Colegio de Cardenales, advirtió sobre los peligros del liberalismo en la religión, es decir, "la doctrina según la cual no hay ninguna verdad positiva en la religión, en que un credo vale tanto como otro. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento y una preferencia personal".

Cuando Jesús nos dice "Yo soy la Verdad", dijo también que es "el Camino y la Vida." El camino de Jesús es al interior y a través de su Iglesia, que como una madre santa nos da la Vida del Señor.

"¿Cómo lo habrías conocido a Él si no a través de Ella?", preguntaba De Lubac, haciendo referencia a la relación inseparable entre Jesús y su Iglesia.

Por lo tanto, nuestra misión, esta nueva evangelización, tiene unas dimensiones catequéticas y eclesiales.

Esto nos lleva a pensar en la Iglesia de una manera renovada: a pensar en ella como una Misión en sí misma. Como nos enseñó el beato Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris Missio, la Iglesia no tiene una misión, como si la "misión" fuera una cosa entre las muchas que Iglesia hace. No, la Iglesia es una misión, y cada uno de nosotros que confiesa a Jesús como Señor y Salvador debería interrogarse sobre su propia eficacia en la misión.

En los últimos cincuenta años desde la apertura del Concilio, hemos visto a la Iglesia pasar por las últimas etapas de la Contrarreforma y volver a descubrirse como una obra misionera. En algunos lugares esto ha significado un nuevo descubrimiento del Evangelio. En los países cristianos ya ha dado lugar a una reevangelización que abandona las aguas estancadas de la conservación institucional y, como Juan Pablo II ha enseñado en la Novo Millennio Ineunte, nos invita a despegar en pos de una pesca eficaz.

En muchos de los países aquí representados, alguna vez la cultura y el entorno social transmitían el evangelio, pero hoy en día no es así. Ahora, por lo tanto, el anuncio del evangelio --la invitación explícita a entrar en la amistad con el Señor Jesús--, debe estar en el centro de la vida católica y de todos los católicos. Pero en todo momento, el Concilio Vaticano II y los grandes papas que le han dado una interpretación autorizada, nos impulsan a llamar a nuestra gente a pensarse como un despliegue de misioneros y evangelizadores.

5. Cuando era seminarista en el Colegio Norteamericano, todos los estudiantes de teología del primer año de todos los ateneos de Roma fueron invitados a una misa en San Pedro celebrada por el prefecto de la Congregación para el Clero, el cardenal John Wright.

Esperábamos una homilía densa. Pero él empezó pidiéndonos: "Seminaristas, háganme un favor a mí y a la Iglesia: cuando vayan por las calles de Roma, ¡sonrían!".

Por lo tanto, el punto cinco: el misionero, el evangelizador, debe ser una persona alegre. "La alegría es el signo infalible de la presencia de Dios", afirma Leon Bloy. Cuando asumí como arzobispo de Nueva York un sacerdote me dijo "sería mejor si deja de sonreir cuando va por las calles de Manhattan o ¡terminará por hacerse arrestar!"

Un enfermo terminal de sida en la casa Don de la Paz llevada por las Misioneras de la Caridad en la archidiócesis de Washington del cardenal Donald Wuerl, pidió ser bautizado. Cuando el sacerdote le pidió una expresión de fe, murmuró: "lo que sé es que soy un infeliz, y las hermanas en cambio son muy felices, incluso cuando las insulto y les escupo. Ayer finalmente les pregunté la razón de su felicidad y ellas me contestaron "Jesús". Yo quiero a este Jesús para que así yo también pueda ser feliz.

Un verdadero acto de fe, ¿no?

La nueva evangelización se realiza con una sonrisa, no con el ceño fruncido.
La misión ad genteses, básicamente, un sí a todo aquello que hay de decente, bueno, verdadero, bello y noble en la persona humana.

¡La Iglesia es básicamente un sí, ¡no un no!

6. Y, penúltimo punto, la Nueva Evangelización, es un acto de amor. Recientemente le preguntaron a nuestro hermano John Thomas Kattrukudiyil, obispo de Itanagar, en el noreste de la India, el motivo del enorme crecimiento de la Iglesia en su diócesis, que registra más de diez mil conversiones de adultos al año.

"Porque presentamos a Dios como un Padre amoroso, y porque la gente ve que la Iglesia los ama", respondió. No es un amor etéreo, añadió, sino un amor encarnado en maravillosas escuelas para los niños, clínicas para los enfermos, casas para los ancianos, orfanatos, alimentos para los hambrientos.

En Nueva York, hasta el corazón del más convencido secularizado se enternece cuando visita una de nuestras escuelas católicas de la ciudad. Cuando uno de nuestros benefactores, que se definía como agnóstico, le preguntó a la hermana Michelle, por qué a su edad y con dolores de artritis en las rodillas, seguía trabajando en una escuela hermosa, pero muy exigente, ella respondió: "Porque Dios me ama y yo lo amo y quiero que estos niños descubran este amor."

7. Alegría, amor y... último punto... siento decirlo, la sangre.

Mañana, veintidós de nosotros oirán lo que la mayoría de ustedes ya han oído: "Para la gloria de Dios y en honor de la Sede Apostólica recibe esta birreta, signo de la dignidad cardenalicia, sabiendo que tendrás que actuar con fortaleza hasta el derramamiento de tu sangre: para la difusión de la fe cristiana, la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios, la libertad y el crecimiento de la Santa Iglesia Romana."

Santísimo Padre, ¿podría, por favor, saltar lo del "derramamiento de tu sangre" cuando me entregue la birreta?

¡Por supuesto que no! Pero nosotros somos audiovisuales escarlata para todos nuestros hermanos y hermanas que también están llamados a sufrir y morir por Jesús.

Fue Pablo VI quien observó sabiamente que el hombre moderno aprende más de los testigos que de los maestros, y el supremo testimonio es el martirio.

Hoy en día, lamentablemente, tenemos mártires en abundancia.

Gracias, Santo Padre, porque nos recuerda a menudo a aquellos que hoy en día sufren la persecución a causa de su fe en todo el mundo.

Gracias al cardenal Koch, porque cada año llama a la Iglesia a un "día de solidaridad" con los perseguidos por causa del evangelio, y por la invitación a nuestros interlocutores en el ecumenismo y en el diálogo interreligioso a un "ecumenismo en el martirio".

Mientras lloramos a los mártires cristianos; mientras los amamos, oremos con y por ellos; mientras actuamos enérgicamente en su defensa, estamos también muy orgullosos de ellos, nos sentimos orgullosos de ellos y proclamamos su testimonio supremo al mundo.
Ellos encienden la chispa de la misión ad gentesde la Nueva Evangelización.

Un joven de Nueva York me dijo que volvió a la fe católica, abandonada en la adolescencia, después de haber leído ‘Los monjes de Tibhirine', sobre los trapenses martirizados en Argelia quince años atrás, y al haber visto su historia en el film francés ‘De dioses y hombres'.
Tertuliano no se sorprendería.

Gracias a ustedes, santo padre y hermanos, por soportar mi italiano básico. Cuando el cardenal Bertone me pidió que hablara en italiano, estuve preocupado porque yo hablo italiano como un niño.

Pero entonces me acordé de que cuando era un joven sacerdote, recién ordenado, mi primer párroco me dijo mientras iba a enseñar el catecismo a los niños de seis años: "¡Ahora vamos a ver que hará toda tu teología, y si podrás hablar de la fe como un niño!".

Y quizás conviene concluir simplemente con este pensamiento: tenemos necesidad de decir de nuevo, como un niño, la verdad eterna, la belleza y la sencillez de Jesús y de su Iglesia.

¡Alabado sea Jesucristo!

Card. Timothy Dolan

9 de noviembre de 2011

No todo está perdido...

Ciertamente, pareciera que todo está perdido y que nada se puede cambiar o revertir. Eso, justamente eso, es lo que te quieren hacer creer a vos. Más aún si quien está leyendo esto es un joven.
Entrá y votá a favor de la vida:
http://www.unidosporlavida.com.ar
Algo que le repito muchas veces a los adolescentes y jóvenes es "¡No se dejen engañar!. ¡Abran sus ojos!". Los movimientos abortistas y feministas confunden, cuando no con mentiras, a grandes y chicos. Ya lo decía el Dr. Bernard Nathanson, quien falleció en Mayo de este año (2011) "se mienten en las cifras y estos movimientos se alían a algunos medios de comunicación con tal de transmitir un mensaje -falso- y convencer a la población de que el aborto es una solución" (no es textual la frase, pero en resumidas cuentas dijo eso). No lo dijo cualquier persona. El Dr. Bernard Nathanson abortó (¡Mató!) con sus propias manos a más de 5000 bebés y supervisó alrededor de 70.000 abortos más. No por nada lo consideraron a nivel mundial el "Rey del Aborto". Pero... para sorpresa de tantos movimientos abortistas y feministas, un día, este doctor dió un giro de 360°. ¿Cuándo fue eso?: cuando pudo comprobar, gracias a la tecnología, con un ecógrafo que dentro de la panza no había "un feto" (palabra típica usada por los abortistas) sino que era más que eso...¡era un bebé! ¡Una persona como vos y yo!. Desde ese día, nunca más hizo un aborto, los abortistas le dieron la espalda y él se encargó de publicar a todo el mundo cuáles fueron las estrategias de empresas, fundaciones y grupos abortistas para instalar el aborto en Estados Unidos. EL primer paso: mentir en las cifras y comprar a los medios de comunicación. (Hace click aquí para un aborto explicado por el Dr. Nathanson)


Pero esta publicación, en realidad, nos lleva a conocer una grata noticia, ya que no todo es oscuro. Hay noticias muy esperanzadoras, cada día. 
Sabrán ustedes queridos amigos que en algunos países de Europa, la población es mayormente adulta ¡y esto es un gran problema! porque si las parejas existentes no traen al mundo a nuevos seres humanos, no habrá futuro para la nación, para esa sociedad. Por tanto, varios países son los que ya se están declarando nuevamente pro-vida, incluso declarándolo por escrito en las constituciones de sus países. 

En España, por ejemplo, hay partidos progresistas que entienden por "Progresismo" estar a favor de la vida, entre tantas otras cosas. ¡Y esto es clarísimo como el agua!. ¿Cómo podemos tildar de "progresista" al partido político que desde el vamos está a favor del aborto?. No hay proyecto social que se sustente si desde  el inicio está en contra de la vida misma. ¿dónde quedaron los cimientos de dicho "Proyecto Social"?.
Hace cosa de días atrás, me llamó mucho la atención la decisión del Tribunal Europeo, quien se declaró a favor de proteger los embriones humanos, entendiendo que todo óvulo humano, a partir de la fecundación, debe considerarse un "embrión humano", habida cuenta de que la fecundación puede iniciar el proceso de desarrollo de un ser humano.
Esta ha sido una decisión muy importante, es un paso jurídico para toda Europa muy importante.

Con todo esto (y lo que está pasando en estos años) quiero llegar al punto de que vale la pena gritar y alzar nuestra voz por los miles de niños indefensos que mueren día tras día en algunos hospitales, alrededor del mundo. Se habla siempre de la vida de la mujer (otra de las estrategias de los abortistas) y se olvida de la vida del niño que lleva dentro de su panza. Dicho niño es un ser humano diferente a la madre. Compuesto por ADN diferente y miles de características más que lo diferencian de la madre. Si vamos a hablar de salvar o cuidar, no nos acordemos solo de una de las vidas... salvemos a los dos! Madre e Hijo!.


Y vamos al grano, a una novedad... a esa buena noticia que les quiero dejar hoy...






El 28 de Octubre del presente, en Eslovaquia, se inauguró el monumento del niño por nacer de un joven escultor de ese país. El monumento expresa no sólo el pesar y arrepentimiento de las madres que han abortado, sino también el perdón y el amor del niño por nacer hacia la madre. La ceremonia de Inauguración contó con la presencia del Ministro de Salud de ese país.
La idea de construir un monumento a los niños por nacer fue de un grupo de mujeres jóvenes, madres que están muy conscientes del valor de toda vida humana y el daño que se inflige, no sólo en la irreparable pérdida de los niños por nacer, sino también por el deterioro permanente de la salud mental (ya veces física) de la salud de cada mujer que decide, impulsada por diversas situaciones, abortar a su hijo concebido.


Como esta, miles de otras obras se están realizando a lo largo y ancho del mundo para defender la vida del niño por nacer. 
Vos también podés idear y llevar a cabo alguna idea para que tu comunidad, barrio, ciudad, tome conciencia de la importancia de la vida. A vos te dejaron nacer, no le niegues la posibilidad a los otros.

HACÉ CLICK AQUÍ PARA VER OTRA INICIATIVA PRO-VIDA EN ARGENTINA 

¡Nos veremos, Dios mediante, en la próxima publicación!

21 de septiembre de 2011

A los estudiantes, en su día. (por Mons. Jorge E. Lozano)



21 de Septiembre de 2011

Tu vida vale mucho

En el mes de la Primavera hay una presencia especial de la vida que brota en las plantas, las flores, los aromas… los días son más largos y dan ganas de salir, pasear, visitar amigos. Hay una especie de sentimiento de alegría que busca salir del corazón y expresarse afuera de uno mismo. Esto se percibe especialmente en los jóvenes.
Por eso, el 21 de Septiembre se toma también como día del estudiante.

Sé que en tu vida hay muchos  motivos de alegría y fiesta. Quiero en esta semana hacerte llegar mi saludo, y también explicitar algunas preguntas que sé que te importan mucho.
¿Cómo soñás tu vida? ¿qué esperás de ella? ¿quién querés ser hoy? ¿y mañana? ¿en qué mundo? ¿en qué país?.
Es importante parar la pelota, mirar la cancha y ver por qué hacés lo que hacés. ¿qué te motiva? ¿cuáles son tus ideales?



Mirá, en la vida llegan momentos en que es necesario realizar opciones que te comprometen mucho. Opciones desde la raíz y que son absolutas, totales. 
Ojalá que cuando te toque ese momento te dejes guiar por el amor. El amor a los tuyos, el amor a la vida, a la libertad, a la solidaridad.

Si estás promediando el secundario y acumulaste algunos fracasos, no te dejes vencer por el desaliento, no abandones. No permitas que la apatía, el desgano o el aburrimiento te dominen. Pedí ayuda a tus docentes, a tus compañeros, a quien puedas. No tires por la borda  (no desperdicies) tantos años de esfuerzo y dedicación tuyos, y de varios que te acompañaron.

Si estás cursando una carrera universitaria o terciaria, te aliento a mirar tu vida en relación con el bien de la sociedad. No podés imaginar ser feliz con tanta desigualdad de oportunidades. Necesitamos crecer en justicia y solidaridad. Me duele mucho cuando veo egoísmo e individualismo en la sociedad; pero el peligro es más grave cuando gana el corazón de los jóvenes.

Si sos papá o mamá joven, viví con alegría tu familia. Fortalecé mucho los espacios de diálogo, de serenidad y paz en el hogar. Las experiencias que se viven en casa son fundamentales para crecer en el bien y la comprensión, en la amistad social.

Quiero recordarte algo que ya te dijeron, y cómo desearía no se te borre jamás. El amor de Jesús por vos es inconmovible y total. Te ama SIEMPRE. Que no se te olvide.
Tu vida vale mucho. Cuidala. No la rifes, no la mal gastes.

Con mi cariño y bendición.

                                                                                                        + Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú


Si querés regalarle un saludo a Mons. Lozano, los jóvenes de la Diócesis de Gualeguaychú te invitan a hacerlo, HACIENDO CLICK ACÁ

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